T2E2: Los sueños de nuestros padres

Ni de aquí ni de allí
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T2E2: Los sueños de nuestros padres
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En este episodio escuchamos la historia de Alexandra, quien se quedó en Ecuador con sus hermanas y hermano mientras sus padres migraban al Reino Unido en busca de un futuro mejor para sus hijos. Nos habla del impacto de crecer separada de sus padres, de cómo esa distancia marcó su infancia y de las complejidades emocionales que supuso la reunificación familiar años más tarde.

La conversación se convierte en una búsqueda de reconciliación con la niña que fue y con una historia que necesitaba contarse. Un testimonio íntimo y necesario sobre las huellas que deja la migración en la infancia, y sobre cómo abrir espacios para sanar.

🧳 Ideal si te interesan los efectos de la migración en los vínculos familiares, el reencuentro con las raíces y las historias de hijas e hijos que crecieron a la distancia.

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Transcripción:

Bienvenidos a Ni de aquí ni de allí, un podcast donde escucharás las voces de migrantes y las de las de hijas e hijos de migrantes latinoamericanos en Europa. Estamos escuchando la experiencia de Alexandra, quien se quedó en Ecuador con sus tres hermanas y su hermano, mientras sus padres se fueron a Londres con el único propósito de darles un futuro mejor a sus hijos. En palabras de Alexandra, la migración fue un fenómeno que fragmentó familias y marcó a sus hijos.

Esta es mi perspectiva, que busca una reconciliación con la niña de aquellos días. Quiero poner en la mesa una conversación que quedó pendiente. Aún no es tarde para iniciarla y, sobre todo, para sanar. Siempre agradecida de mis padres que fueron muy valientes para emigrar y buscar un mejor futuro para sus hijos. Este es el inicio de un sueño. Te invito a escucharlo.

Cuando tus padres volvieron de Londres, ¿qué os contaron de Londres?

Alexandra: Mi papá sí fue un hombre muy, muy valiente porque imagínate, él no sabía inglés y salió de aquí y no fue acompañado, él fue solo. O sea, él fue al aeropuerto, le habían comprado a él los tickets y había tenido que hacer escala en algunos países. Entonces mi papá en su vida había viajado en bus, pero en avión nunca.

Entonces le había tocado hacer escala. Ya no sé cómo entendía el tema de las escalas. O sea, ¿dónde tenía que ver o qué tenía o dónde tenía que cruzar para ir a ver el otro avión? Si para mí, que nos fuimos a España, nos tuvimos que hacer escala en Francia. Entonces te da un choque. O sea, porque el aeropuerto en Francia es una enormidad.

No sabes adónde tienes que ir y te toca preguntar en inglés. Si mi papá no sabía inglés. Yo no sé, o sea, mi papá llegó a Londres luego de casi dos días de viaje y tuvo que hacer escalas y cuando llegó a Londres no sabía inglés.

Entonces le tocó tomar un taxi porque tenía que irse a encontrar con un familiar que ya vivía allá. Y lo que él me decía, o sea, allá las personas son muy educadas y al menos, o sea, somos de Ecuador y no tenemos una cara particular, una fisonomía en particular. Entonces mi papá decía, el taxi está como que percibió que no era de ese país y aparte no hablaba el idioma.

Entonces decía, el señor se portó muy, muy educado y, o sea, ya le tomó la carrera. Él no sabía, él no decía que en una de esas escalas que tenía que hacer es como que tenía que salir de un aeropuerto. No me acuerdo en qué país era. O sea, salir de ese aeropuerto, ir a otro aeropuerto que estaba como que en otra ciudad. Y él en ese país no sabía hablar inglés ni el, creo que no me acuerdo si era en Francia o… Creo que era en Francia igual.

Entonces él tenía que salir, tomar un taxi, ir al otro aeropuerto y ahí tomar el otro vuelo para Londres. Entonces él no sabía cómo decirle que le lleve al aeropuerto con ese nombre. Entonces dice que había tomado una servilleta y una cafetería, había dibujado un avión y había puesto el nombre del aeropuerto. Le había enseñado al señor para que le lleve allá y le llevó. Tomó la escala y fue a Londres. En Londres, igual había tomado otro taxi y cuando llegó a, o sea, es como que se cruzaron.

La persona que le iba a recibir con mi papá, la persona que le iba a recibir había estado en el aeropuerto y mi papá, cuando salió del aeropuerto, no encontró a nadie. Entonces, como si tenía la dirección, tomó un taxi y se fue a la dirección que le habían dicho. Entonces, el señor, o sea, mi papá llegó a la casa y había timbrado y dijo que nadie había salido porque obviamente se cruzaron.

La otra señora ya estaba en el aeropuerto esperando a mi papá. Entonces, el taxista se había quedado con él, esperando a la otra persona para que le reciba. Entonces, dice que había estado como una hora el taxista con él. Aparte que no sabía en inglés, pero le había esperado a que venga para que le reciba. Entonces, imagínate, ese tipo de cosas no las hace cualquiera. No es que tú dices, yo me voy y ya.

Si ahora es un poco más difícil, de pronto tienes el Google que te traduce y te habla, que es más fácil. Pero antes no había nada, antes tenías que hacerlo con señas, así hablando, dibujando. Entonces, son ciertas cosas que te dicen, no, mi papá cómo pudo hacer eso.

Mi papá que tranquilamente se hubiera quedado en Ecuador a sufrir como que las consecuencias de lo que estaba pasando decidió migrar. Siempre lo que nos decían en nuestra casa, no, si está allá es por ustedes, por ver por ustedes, porque tengan de pronto un mejor estilo de vida. Entonces creo que con mi mamá entendimos la razón de la salida.

Michelle: Al final, ¿tus padres aprendieron inglés?

Alexandra: No, te voy a decir que no aprendieron inglés. Mi papá trabajó siempre en cocina. La mayor parte de su tiempo entonces o en horarios nocturnos. Entonces nunca tenía contacto con personas que hablaban inglés. Pero sí contacto con personas que hablan otros idiomas. Porque mi papá hablaba muy bien portugués, italiano, obviamente el español y creo que polaco.

Porque son como los idiomas de los migrantes allá. Entonces luego ya cuando comenzó a trabajar en cocina, hablaba como más italiano y portugués. Entonces él fue, llegó a ser el jefe de cocina. Entonces para poderles instruir a sus, a las personas que trabajaron con él y a los meseros, le tocaba hablar esos idiomas. Y él se quedó trabajando en un restaurante de italianos. Entonces para poderse dirigir a los dueños del restaurante, aprendió italiano.

Entonces inglés dice que intentó, intentó, fue a una escuela a estudiar inglés, pero dice, o sea, fue el tipo de trabajo que tenía, llegaba a clase y se dormía. Entonces dijo, no, no, está como, es para mí aparte y lo necesito, porque trabaja en otro entorno. Sabía palabras, obviamente, o sea, se podía dirigir y hablar, pero con que tener una conversación un poco más larga y eso no mucho. Pero sí aprendió un poco.

Michelle: ¿En qué trabajó tu madre?

Alexandra: Mi mamá trabajó en limpieza. Y luego, ya cuando mi papá fue a la cocina, mi papá le llevó a trabajar con ella. Entonces ella era como su asistente. Entonces trabajaba con él. Entonces igual mi mamá no aprendió inglés un poco igual, pero no, como igual también trabajaba con mi papá, entonces también sabía un poco de portugués e italiano.

Michelle: De todo lo que ellos vivieron en Londres y os contaron, ¿hubo algo que ellos viviesen allí que sorprendiera a vosotras?

Alexandra: Luego de que vinieron mis papás, nosotros tuvimos un accidente de tránsito. Como decirte, llegaron, no sé, en abril y a los pocos meses, unos seis meses luego, ellos tuvieron, nosotros tuvimos un accidente de tránsito. O sea, mis hermanas y mi mamá, porque estábamos en el mismo auto.

Y veníamos ya de una relación un poco más tensa, porque era recién, recién acabamos de llegar. Y mi mamá tuvo como una obstrucción cerebral, algo así. Entonces, pasó cerca de unos meses igual. Y como que, como, o sea, como dormida. Pero ella sí podía caminar, no podía hablar. Y es como que no te veía. O sea, es como que tuvo un shock en el cerebro. Entonces, la trataron y todo. Entonces, el médico nos dijo que teníamos que esperar el proceso de ellas hasta que reaccione y tome conciencia 100 por ciento.

Entonces. Ya le dieron de al alto hospital, vino a la casa. Entonces, como me, ellos allá tenían otros nombres, cuando mi mamá aquí se llamaba. Se llamaba Carmen, Carmen Rivera, pero allá se llamaba. María y mi papá, acá se llamaba Leoncio y allá se llamaba José.

Michelle: ¿Por qué?

Alexandra: Por el tema de los documentos. Entonces. Cuando tuvimos el accidente, ya mi mamá estaba en casa y todo. Entonces. Mi mamá llamaba a un José. Nosotros no sabíamos quién era José. Siempre decía yo quiero estar con José. Quiero ver a José.

Nosotros decimos, ¿quién es José? Y luego ya nos dimos cuenta que era mi papá. Es que ellos vivieron en ese entorno. Entonces ese era su nombre. Entonces para nosotros era como que ya ahora no sabíamos qué hacer. Estaba con nosotras y mi mamá fue, le costó mucho tiempo como que reaccionara nuevamente.

Y una, ya entonces a mi papá le tocó estar siempre con ella. Y con mi mamá es como que recién nos veía, como que la cara nuevamente. Es como que decía, yo veo a unas niñas que están muy enojadas conmigo, pero yo no sé quiénes son. Y éramos nosotras. Pero por esa situación que pasaba mi mamá, entonces es como que nosotras acercarnos era muy complicado porque ella no se enroló con nosotras. Ella venía de vivir solo con mi papá.

Entonces, ya cuando pasamos por este tema, si ya tuvimos antes el tema de la separación, cuando pasó el tema del accidente, fue más complicado porque no los conocíamos al 100%. O sea, conocíamos parte, hablamos con ellos, pero ya en la covivencia es otra cosa. Entonces, mi mamá ya cuando estuvo bien y todo, ya estuvo mejor, me decía, para mí fue sumamente duro retornar y no poder tener esa conexión con sus hijos, no poder hablarnos, no saber ni cómo hablarnos o cómo acercarse a nosotros para que nosotros tengamos apertura de, de pronto contar otras cosas o cómo nos sentimos o cómo estamos.

Entonces, sí, o sea, creo que fue muy duro para ambas partes.

Michelle: Ahora que ya eres más consciente de todo esto, intenta sentarte a hablar sobre este tema.

Alexandra: Sí, sí, con mi, con mi hermana mayor, es como que una vez que muchas veces procuramos entender qué fue lo que nos pasó después de tantos años. Y ponte. Siempre hubo un distanciamiento entre mis hermanas, las más pequeñas, con mis papás y créeme que hasta ahora tenemos ese conflicto. O sea, es como que no logran tener una conexión, una conexión como que un tanto como que más sentimental entre madre y hija. Por eso hemos, estamos trabajando en que eso también pase.

Y son, imagínate, eso fue en el 2000. Hasta han pasado años y ha sido muy duro.

Michelle: Entonces, tus padres regresaron en el 2006.

Alexandra: Sí, 2006, 2007. Sí, entonces hay muchas cosas que de pronto hasta ahora nos siguen afectando un poco. Ya un poco más grande es como que tú tomas otra actitud hacia las cosas. Pero ya ha pasado cierto tiempo hasta eso. Has pasado y has vivido ciertas cosas. Que luego al mirar atrás dices, bueno, sí, esto me pasó por esto de acá.

Se lo decían ahí, pero ya con una madurez, creo que emocional un poco más grande. Que te da también el tema de la experiencia y la vida.

Michelle: Y cuando habláis sobre la brecha emocional que existe, ¿cuáles son los sentimientos de vuestros padres?

Alexandra: Sabes que el tema de la culpa es algo que pesa mucho, porque muchas veces mi mamá decía, yo tuve la culpa, no tuve que haberme ido, tuve que haberme quedado o dejado que tu papá se vaya solo. Entonces, ya después de haber pasado tantos años, mi mamá a veces, muchas veces se siente así, siente que de pronto no tomó la mejor decisión, que tuvo que haberse quedado ella como mamá, o sea, para cuidar a sus hijas, pero no es tanto así a la final. Las cosas se dieron en esta situación, y me entienden que vinimos por algo.

Y creo que también nosotros, como hijos, tenemos que no ser tan estrictos, o tan… no deberíamos señalarles tanto y decir, es tu culpa, o no tenías que haberlo hecho así, o yo creo que lo tenías que haber hecho de otra forma, porque eso también les afecta a ellos. De pronto, solo vemos nuestro entorno, pero no podemos ver lo que les pasa a ellos también.

Porque es más fácil, creo, que culpar al otro, pero de pronto también entenderlo es lo más difícil.

Michelle: Entonces, no hubieron momentos en los que tú te sentiste rechazada, sino que siempre estuvo claro que ellos se fueron para daros una vida mejor y oportunidades.

Alexandra: Sí, creo que cuando estuvimos hablando de mi abuelita, ella siempre nos decía eso. Nos decía que nuestros papás nos querían mucho. Y de ese amor nacía el tema de la separación, que buscaban un mejor futuro para nosotras, que que teníamos que entender la situación.

Y creo que como percepción al inicio obviamente te enoja. Dices, por qué nos abandonaron, por qué se fueron, pero luego ya con el tiempo…Y conforme te van diciendo las cosas, tú también vas entendiendo y vas diciendo, bueno, sí, o sea, también qué futuro me esperaba. O sea, qué iba a ser en mi vida de si no hubiera pasado esto. Cómo hubieran cambiado las cosas. Y logras entender el objetivo de lo que te está pasando.

Michelle: Tú, ¿qué habrías hecho diferente?

Alexandra: Yo creo que ellos tengan una mejor comunicación con nosotros. O sea, que nos hubieran sentado y nos hubieran explicado, a pesar de que éramos pequeñas, pero que nos hubieran dicho qué es lo que estaba pasando. O sea, sabes que, mira, nos vamos a hacer esto, va a ser por poco, o sea, bueno, va a ser por un tiempo, pero nosotros vamos a regresar y ahí continuaremos.

O sea, esa comunicación creo que nos faltó.

Michelle: ¿Tuvisteis esa comunicación entre tus hermanas?

Alexandra: Creo que pocas veces. Debimos haber sido un poco más, y también comunicativas entre nosotras. Para explicarnos qué es lo que estábamos viviendo. O sea, si bien es cierto, todos creo que teníamos una idea común, pero nunca nos sentábamos como que a conversar. Y preguntarle a la otra como que cómo te sientes, qué es lo que te está pasando.

Michelle: De tu experiencia, ¿qué es lo que rescatarías?

Alexandra: Creo que lo primero es entender qué está pasando. Y luego, de pronto, entender a tus papás. O entender la causa que qué les llevó a hacer eso. Y luego, que que no te están abandonando. Y de muchas veces nos sentimos así. Yo siento que me estás abandonando y me estás dejando por algo.

Pero no. Puede tener una justificación. Puede estar justificado, como en nuestro caso, por mejorar nuestro estilo de vida, por mejorar de pronto que nosotros podamos alcanzar más cosas.

Y al menos si tienes hermanos, creo que apoyar, apoyarse entre tus hermanos. Y a nosotras creo que eso nos unió mucho. El vernos las cuatro en esta misma situación, si bien cierto no hubo una comunicación como que tan fluida, pero siempre estuvimos, creo que una para la otra, siempre estuvimos juntas y hemos vivido muchas cosas difíciles.

Siempre hemos estado ahí por nosotras y con mi hermano también. Entonces, apoyarnos, de pronto tener una comunicación un poco más fluida, contribuir mucho más.

Michelle: Te quería preguntar por tu hermana mayor. ¿En algún momento se sintió responsable de las otras hermanas?

Alexandra: Antes de comenzar con la grabación contigo, hablé con mi hermana mayor. Y ella me comentaba algo que le pasó a ella particularmente, y que fue que cuando mis papás ya se fueron, que tomaron la decisión, a ella le dijeron, sabes que tú, como eres hermana mayor, tienes que cuidar a tus otras hermanas. Entonces ella asumió como ese rol, vino a asumir el rol de mamá para nosotras.

Después yo la vi más, un poco más like, como lo decía, porque yo era la segunda. Entonces lo que tenía que hacer ese cargo de mis hermanas era la mayor. Entonces para mí como que no interfirió mucho. Pero para ella sí, ella tuvo una presión un poco más grande de ver. O sea, ahora ya soy mamá de tres más. Entonces ella me contaba, cuando me decía, para mí fue muy duro ese choque. Y ella, tuvo una conexión como que super fuerte con mi hermana, la última, porque ella se quedó muy pequeña. Entonces, en toda esta transición. Ya cuando vinieron mis papás, mi hermana al poco tiempo quedó embarazada y se casó y se fue de la casa.

Entonces, ella me decía, lo más duro de esa transición fue dejar a mi hermana, la pequeña, porque ella lo asumió como su hija. Entonces, decía: Yo me sentí incluso culpable de dejarla a Carla porque sentía que le estaba abandonando. Es como que otra vez ese tipo de cosas te afectan psicológicamente. Y afectan tu vida también. Y tienes mucho que un choque emocional. Tú pierdes tu tiempo de disfrute.

O sea, de hacer las cosas que hacía una adolescente. O sea, de una niña que tiene que irse con sus amiguitas a una salida. Que tiene que hacer cosas de su edad…para tomar un rol de mucho mayor responsabilidad.

Bueno, en ciertas conversaciones que hemos tenido con mi hermana, ella sí siente que hay ciertas cosas que tuvo que haber vivido que no las pudo disfrutar.

Michelle: Y tu hermana pequeña, ¿cómo se sintió cuando tu hermana se fue?

Alexandra: Que ella sintió lo mismo. Que sintió que su mamá se estaba yendo otra vez. O sea, aparte, su mamá biológica que ya se fue. Cuando se fue mi hermana se caso, ella también volvió a sentir eso. Y se sentía desprotegida nuevamente. Entonces, ponte ese tipo de, no sé si decirlo así, tan fuerte, de trastornos o problemas que vas teniendo.

Porque en mi caso yo nunca tuve, no sé, una reunión con un psicólogo. O sea, para decirle, a ver, qué te está pasando, qué sientes o algo. Ninguna de mis hermanas, de hecho.

Y recién ya, ahora que estamos un poco más grandes, es como que fuimos. Yo fui a terapia. Luego, ya pero grande.

O sea, ya cuando yo estaba acá viviendo en Quito, hemos procurado que mis hermanas también vayan para recibir y entender toda esa transición. Pero como te digo, eso no es algo que pase en el momento que sucede. Y tú vienes arrastrando eso desde que te pasó hasta, mira, tantos años después.

Y creo que el acompañamiento psicológico en esta situación es muy, muy importante.

Michelle: ¿Había en Ecuador la posibilidad de apoyo psicológico?

Alexandra: No. No. O sea, no, nunca. Yo nunca. En mi vida, cuando estuve en la escuela, en el colegio, nunca fui a un psicólogo. A pesar de que estaba en ese entorno, incluso yo estaba en un colegio religioso. Pero nunca me acerqué. Ponte al psicólogo, al psicólogo a que me diga, a ver, ¿qué te pasa en tu entorno familiar? ¿Qué te sucede?

O que ponte a la escuela ya viendo que vivimos o vinimos ya de este entorno que es de migración, nos hayan acompañado, nos hayan dicho, sabes que tú estás en esto, te voy a ayudar. Nunca, nunca pasé. Ni a mí, ni a mi abuela ni a mis hermanas.

Pero ponte algo que y fue cuando yo entendí que el acompañamiento psicológico te ayuda mucho a sobrepasar, como que momentos difíciles fue cuando, fue cuando mi papá falleció. Entonces, él estuvo en una clínica de cuidados paliativos cerca de como tres años. Y lo bueno de ese lugar fue que había ese acompañamiento psicológico a los padres, a los familiares y al enfermo.

O sea, la persona que tiene un trauma. Y ya cuando se acercaba, la enfermedad de mi padre fue un poco complicada. Entonces, ya venía de cierto. O sea, como que cada vez era un poco más complicado. Inevitablemente sabíamos que su partida estaba cerca. Entonces, ese acompañamiento tendrá una clínica psicológica, porque es una situación muy dura.

Pero te ayuda. Te ayuda a vivir el momento, a saber cómo superarlo. Después de que la persona fallece.

¿Cómo tienes que resolver tu vida luego de eso? Entonces, yo sí he sentido que de pronto, si ese momento que nos estaba pasando a nosotras, lo hubiéramos vivido desde otro punto de vista y con ayuda psicológica, hubiéramos resuelto ciertos problemas que tenemos. Y como que analizando nuestras vidas hubiera sido diferente.

Michelle: Pero la relación entre vosotras es buena, ¿no?

Alexandra: Sí, sí. Sí, sí, muy buena. No, no, nunca hubo un reproche. Puedo decir, no, por tu culpa yo perdí mi adolescencia. Ese tipo de cosas, no. Nunca pasó.

Michelle: ¿Cómo te sentiste tú? ¿Sientes que has podido tener una infancia dentro de lo que cabe normal?

Alexandra: Sí, sí, yo creo que dentro de lo que cabe, sí. Ponte, yo no tuve esa presión que te cuento de mi hermana mayor porque ya había otra que tenía que encargarse de las cosas. Entonces, yo no sentí esa presión.

O sea, no, no, no, no la sentí realmente. Entonces, ponte, en el caso de cuando ya estábamos en la escuela, mi hermana estaba en el colegio y ella tenía que revisar los deberes…Entonces, asumir este tipo de responsabilidades o ver que sus uniformes estén limpios, que hagan sus tareas, que den bien los exámenes, estar pendiente de sus notas. O sea, son ya responsabilidades diferentes en las que hasta cierto punto también te cansan porque tú no eres la que tuvo a esas niñas, son tus hermanas, tú no eres su mamá. Pero asumir ese rol también es duro.

Tener que asumir esa responsabilidad. Muy dura.

Michelle: Vale, si no te importa, me gustaría volver a tus padres. Ellos tenían dos identidades.

Alexandra: Claro. Por eso decía, el shock que nosotros tuvimos cuando tuvimos el accidente fue eso. Porque mi papá, como te digo, mi mamá, le llamaba José. Nosotros no sabíamos quién era. Entonces ellos vivieron en ese entorno. Y venir acá y llamarse nuevamente con sus nombres originales era difícil.

Cuando muchas veces en la convivencia, ellos se llamaban así. O sea, ya cuando vivieron acá en Ecuador, vivían con nosotras. Ella le decía José y él María. Entonces nosotros comenzamos a adoptar esos nombres también.

Michelle: ¿Recuperaron sus nombres reales?

Alexandra: Ya con el tiempo. Ya con el tiempo. Al inicio era más complicado. Pero ya con el tiempo ya se adaptaron a sus nombres reales.

Michelle: ¿Vivieron algún tipo de discriminación durante esos seis años?

Alexandra: Sabes que ya no ha habido mucho de eso. O sea, la gente, como decía mi papá, trabajaba mucho. O sea, no había muchos entornos de discriminación. Porque obviamente, mi papá, te digo, los ecuatorianos tenemos unos rasgos particulares. Entonces ir allá donde la mayor parte de la gente son blancos, altos. Porque mi mamá es bien pequeña.

O sea, ya son más altos, son blancos, son rubios. O sea, acá somos más morenitos, más como que rasgos de indígenas incluso. Entonces, obviamente nos distinguimos. Nos van a ver de otra forma. Pero nunca, mi papá al menos, nunca nos dijo que se sintió discriminado o por un trabajo le dieron y le dijeron no porque eres latino o algo así. No, no.

Michelle: Eso es muy importante porque parte del discurso del Brexit estaba dirigido en contra de los inmigrantes.

Alexandra: No, no, nunca nos contaron que haya pasado algo o haya sucedido algo. Lo que sí nos contaban mis papás y es un hecho que pasa hasta ahora. O sea, el ecuatoriano en este caso hizo cosas allá que no tenía que haber hecho.

Si decía mi papá, o sea, tu tienes que entender que te vas a un país que no es tu país y tienes que portarte bien, tienes que hacer las cosas bien. Y hacía referencia a que, o sea, primero el latino es más bullicioso. O sea, el ecuatoriano es más bullicioso. Tiene problemas más con la ley, porque es un hombre machista que pega a su esposa. Y eso iban a hacer allá también. Entonces ellos, a menos allá en Londres, eran como que más conservadores.

O sea, no les gustaba que hagas bulla, tenías que portarte bien. Y mucha gente que es como que les deportaban, era por eso. Los vecinos los denunciaban y veían que no tenían papeles. Entonces, si hubo una época en la que, por el mismo hecho de que el ecuatoriano actúa mal, perjudicaba a toda su comunidad, ponte igual. Había como que personas que ya sabían que iban a retornar y sacaban prestamos, porque mi papá decía, allá es como que muy fácil que te otorguen un presto. Y decían, ya sabían que iban a retornar y pedían el préstamo, les daba y retornaban.

Y obviamente como había esa dualidad de los nombres, regresaban con el pasaporte ecuatoriano, que en esa época es como que no había mucho control. Y venían estafando allá también. Entonces decía, eso de pronto al que regresa no le afecta, pero al entorno que se queda le afecta mucho.

O sea, si tú vas a migrar, tienes que hacerlo bien. O sea, comportarte en un país conforme a las normas que rige ese país. Y respetar las cosas que a ellos les importan. Y actuar bien, en definitiva actuar bien.

Michelle: Sé que es una forma muy extraña de acabar esta entrevista. Pero nosotras somos los sueños de nuestros padres. Me gustaría saber de qué forma se materializaron los sueños de tus padres contigo. Así que te voy a preguntar un poquito sobre ti. ¿Qué estudiaste en la universidad y a qué te dedicas?

Alexandra: ¿A qué me dedico? Yo estudié en la universidad de Rígona, ya me quedé. Estudié ingeniería en marketing y luego, ya cuando me gradué, uno de mis tíos estudió en una empresa acá en Quito y me invito a trabajar allá.

Así que, o sea, de Riobamba, vine a vivir acá a Quito. Y acá ya comencé a trabajar, pero me enrolé más en el área de recursos humanos y trabajé casi ocho años. Desde que me gradúe hasta ahora.

Michelle: ¿Por qué el interés por el podcasting?

Alexandra: ¿Por qué? Porque yo estoy enrolada en el área de recursos humanos y terminé recién, este año terminé mi maestría. La estudié en España online y luego, ya para la graduación, me fui con mi esposo a España a conocer y todo, ¿no? Entonces, ahí me llamó la atención este tema en los podcasts y yo quiero hacer uno pero en el área de recursos humanos. Porque, al menos en nuestro país, como que esto recién está surgiendo y no hay mucha capacitación en el área.

Michelle: ¿Te refieres al área de recursos humanos o al podcasting?

Alexandra: Recursos humanos, ajá.

Michelle: De nuevo, Alexandra, muchísimas gracias por estar aquí, por haberme escrito ese mensaje en Facebook y por compartir tu historia.

Alexandra: De nuevo, me ha gustado mucho la conversación. Quería, creo que decir todo este tipo de cosas para que de pronto se entienda. Los que somos hijos de los migrantes, también teníamos que haber sido tomados en cuenta en cierto punto.

De pronto, el comunicar la decisión que se tome, podamos sentir que es que influimos de pronto en esa decisión, en el hecho de comentar todas estas cosas que pasan luego de la migración. Porque si bien es un fenómeno que sucedió hace muchos años y ahora creo que está volviendo a retomarse ese tema. Y ahora que tenemos ciertos instrumentos que nos permiten comunicar, creo que es momento de hacerlo también. Que se vea la otra parte de las personas que nos quedamos en el país.

Michelle: Esta conversación ha sido un inicio de temporada inmejorable. Pero todavía vienen muchas más. Recuerda que puedes seguir este podcast en tu reproductor de podcast favorito, en YouTube, en Facebook y también en Instagram en nideaqui.nideallí

Así que es muy fácil compartirlo. Muchísimas gracias por estar aquí. Nos escuchamos pronto.

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