T2E3: Saliendo de la burbuja con @bambygo_oficial

Ni de aquí ni de allí
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T2E3: Saliendo de la burbuja con @bambygo_oficial
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En este episodio converso con Juan, un ingeniero de software originario de Cuenca, Ecuador, que llegó a España para estudiar un máster y terminó estableciéndose en Barcelona. Su testimonio nos trae una mirada directa a la migración reciente y también a las heridas que dejó la oleada migratoria de los 2000, especialmente en quienes se quedaron.

Juan nos habla de su llegada a Girona, su adaptación en Barcelona, y comparte reflexiones sobre los efectos del abandono parental en Ecuador, desde la distancia emocional hasta las consecuencias trágicas como el aumento del suicidio adolescente. Una conversación íntima sobre familia, educación y las transformaciones sociales provocadas por la migración.

🧳 Ideal si te interesa: migración reciente, diáspora ecuatoriana, efectos sociales del abandono, educación y pertenencia.🔗 Canal de YouTube de Juan🔗 Instagram de Juan🔗 Entrevista a Michelle por Juan

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Transcripción:

Bienvenidos al Magazín por momentos. Ahora comienza Ni de aquí ni de allí con Michelle Aguilar. Este es un podcast donde escucharás las voces de migrantes y las de las de hijas e hijos de migrantes latinoamericanos en Europa.

En este episodio hablo con Juan, un ingeniero de software. Él es originario de Ecuador. Estudió su máster en Girona y actualmente trabaja en Barcelona.

Juan nos contará cómo llegó a España. Dado que su experiencia es reciente, él no sólo nos da un punto de vista actual, sino que además nos trae la perspectiva de los ecuatorianos que se quedaron durante la crisis económica y los cambios que se vivieron durante el gobierno de Correa en cuestiones de educación.

Juan: A raíz de esta migración yo tuve ya muchos compañeros en el colegio que no vivían con sus padres, vivían sólo con abuelos y muchos de ellos en muchas ocasiones eran, o sea, no tenían como una autoridad que les ayude, como que les guíe, muchos de ellos, o sea, en el colegio les pillaban de vagos de los peores estudiantes, pero no es porque ellos decidían serlos, es porque justamente no tenían una figura de padres ahí, vivían con sus tíos, con sus abuelos y solo vivían del dinero que sus papás les enviaban, o sea, pero a esa edad, 15 años, no necesitas dinero, necesitas una familia. Ellos crecieron sin familia, imagínate. Entonces me empecé a dar cuenta de qué pasó en este boom migratorio.

Empezó a haber en Ecuador suicidios de niños, niños que crecieron sin papás, sin abuelos, cosa que nunca antes se había visto en Ecuador, crisis de suicidios de niños y adolescentes.

Michelle: También trae una perspectiva externa y reveladora de lo que llegaron a vivir los hijos de los migrantes que se quedaron. Juan y yo nos conocimos a través de Instagram y pudimos conversar personalmente en septiembre en el parque John Miró, en Barcelona, aprovechando los últimos días de verano. Por eso, antes de empezar, me disculpo por los ruidos de fondo y la calidad de audio de esta entrevista.

Juan: Bueno, me llamo Juan, Juan Sebastián. Tengo 31 años y no me da miedo decirlo, es solo un número la edad. Vengo de Cuenca, de Ecuador. Llegué hace casi tres años acá a estudiar un máster. Gracias a las oportunidades que la vida me dio, me quedé a trabajar aquí. Ya llevo dos años trabajando.

Soy ingeniero en software, estudié aquí una maestría en tecnologías para salud y actualmente trabajo justamente en desarrollo de aplicaciones orientadas al tema de la salud, lo que es Alzheimer, personas ciegas, no videntes y eso de ahí. Ahora estoy también en un proyecto de medición de calidad del aire, muy, muy interesante.

Michelle: Interesante. ¿Por qué escogiste Barcelona?

Juan:  Bueno, fueron cosas de la vida. Me acuerdo que en el 2015, 16, cuando estaba viviendo en Quito, los dos últimos años antes de venir acá, viví en Quito, en la capital de Ecuador. Y me acuerdo que en ese entonces ya veía mucha gente que viajaba al exterior a estudiar Masters o PhDs con las ayudas que les daba el gobierno o por sus propios medios.

Y mucha gente me decía, y tú, ¿cuándo estudias? Y tú, ¿cuándo estudias un Master? Pero la verdad no había nada, ningún Master o PhD, algo que me llamara la atención. Había los típicos que no me llamaban la atención. Y justo una amiga que trabajaba en la CNSIT, que era la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, no sé si hasta ahora existe eso de ahí. Ella me avisa un día, me dice, mira, hay estos Masters en esta Universidad de España, en la Universidad de Girona.

“Entonces me pongo a ver la lista de los Masters y había los típicos Masters que para la Rámela que ya estudié, que es Sóvara, y los Masters de Seguridad Informática, de Sistemas de Información, Masters en Desarrollo de Soba, estos tipos de cosas que no me llamaban mucho la atención. Y había una especialización que era en Smart Cities, en ciudades Inteligentes. Y había otra que era la que estudié, que era IHER, Tecnologías para Salud.

Y la beca que ofrecía la CNSID era una beca del 50%. El 50%, es decir, la colegiatura, no, el viaje y la manutención te pagaba el gobierno y la matrícula y todos los gastos de la universidad te pagaba la universidad de Girona. Entonces apliqué a eso de ahí, a la de Smart Cities, me acuerdo.”

“Aplico y la CNSID me niega, me dice, bueno, como subimos a tiempo todavía de la fecha de entrega de las solicitudes, me dicen, esa matrícula no aplica porque no es tiempo completo. Solo te pagaba matrículas tiempo completo y esa de Smart Cities era solo en la mañana o algo así. Entonces opción B, tomo la otra, la de tecnologías para salud y esta sí era tiempo completo.

Entonces aplico, bueno, pasa una ronda de selección y me llega un mail de la CNSID que me aceptaron. Entonces yo lo más feliz de la vida, avisé a mis papás, a mi familia, a todo el mundo que ya tenía la beca. Y de ahí me voy a hablar en la CNSID, la CNSID me cuenta, no, dice, o sea, pasó el primer filtro de los 180, 160 que aplicaron y dice ahora seleccionamos 80.

ustedes están dentro de los 80. Ahora viene un segundo proceso de selección. Entonces de ahí me tocó decir a mi familia, calma, calma.”

“Era sólo la primera ronda. Vamos a la segunda ronda de selección y me llega otro correo de la CNSID que había sido seleccionado de los 80 que quedaban, quedaban 25 carpetas y yo estaba dentro de esas 25. Entonces me dicen ahora va a depender de la universidad y que ellos también iban a hacer un filtro porque ese año iban a dar sólo 15 becas o algo así.”

“Entonces ellos tomaban como objetivo gente que no haya tenido acceso a muchos recursos económicos, gente que ha estado en grupos de exclusión como indígenas, gente del campo, gente que haya tenido dificultades para acabar la universidad. Gracias a Dios yo en esa época tenía dinero, me iba muy bien trabajando en Quito y todo eso. Así que yo no pasé esa ronda de selección y la verdad no me quejo porque después conocí a los becarios que accedieron a esa beca en Girona y la verdad era gente que, gente de Otavalo, gente de Loja, gente de Guayaquil, que su situación socioeconómica era muy diferente a la mía y me alegro que en verdad les haya tocado a ellos la beca y que buenas personas que cuando me puse a conversar con ellos eran unas personas muy agradecidas con la beca y muy comprometidas con llevar ese conocimiento de Ecuador para compartirlo con Ecuador.

Y bueno, como no me dieron la beca, entonces la universidad después me escribía, me decía, nos gustó su carpeta y qué pasó con la beca. Entonces le digo, no me dieron la beca. Y me dice, ¿sabe qué?”

“Aplique una beca directamente con nosotros. Pero tiene que entregar hasta, no me acuerdo, un día domingo, me dijeron eso. Y había seis horas de diferencia y eso me dijeron un sábado seis de la tarde.

Y tenía que transformar todas mis notas de los cinco, seis años de universidad en Cuenca. Yo creo que era sobre veinte. Tenía que transformarlo sobre diez que me pedían acá.

Y tuve que sacar otros papeles, tuve que pedir un favor a un notario que un día sábado que no trabajaban, que me notarice unos documentos, escanear y apostillar. También tienes que hacer eso en el Ministerio de Relaciones Exteriores en Ecuador. Y logré enviar mis documentos un domingo, once de la noche antes que se cierre la convocatoria.

Y ahí pasó una, dos semanas y la universidad me escribía después, pues me decía, tiene que pagar su matrícula hasta tal fecha. Y le decía, pero si no me confirman de la beca. Y me dice, bueno, si le interesa, pague la matrícula.”

“Y si no le dan la beca, le devolvemos, pero el 80%. Y la matrícula era como cinco mil euros, imagínate. Decía, OK, pago cinco mil euros.

Y me devolvían como cuatro mil y algo. Digo, imagínate lo que voy a perder si es que no me dan la beca. Pero ya Dios sabe por qué hace las cosas.

Ese mismo día que caducaba la convocatoria para pagar la matrícula, me llevó el mail de la universidad y me aceptaron. Me dieron, no completamente, pero me dieron una beca del ochenta por ciento. Entonces ya con eso pagué la matrícula y de ahí llegué acá a estudiar este máster por nueve meses, más o menos, nueve meses, un año más o menos.

¿Cuáles fueron tus primeras impresiones al llegar a Barcelona? ¿Tenías idea? ¿Conocías?

No, no sabía que se hablaba catalán aquí. No tenía idea que se hablaba catalán aquí. Sabía que era Cataluña, pero no sabía que se hablaba catalán.”

“Y las primeras impresiones es… Tengo ese mismo sentimiento. Tengo ahora, cada vez que hago un viaje a un país distinto, es de ese sentimiento de querer descubrir, de querer aprender las cosas, de querer caminar por donde quiera que esté, conocer las calles, conocer la gente, la cultura, conversar con ellos.

A veces así no me entendían en catalán. Me pasaba en Girona. Yo no sabía que en Girona son más catalanes que en Barcelona.

Entonces llegaba a Girona y les pedí ayuda en español, en castellano, como dicen aquí. Y la gente me respondía en catalán. Y yo medio les entendía un poco, les preguntaba de nuevo en castellano.

Y ellos, obviamente, me entienden, pero me respondían otra vez en catalán. Y me pasaba eso entonces. Ese fue el cambio de chip que me tocó hacer cuando llegas acá, ver una sociedad más organizada, más tranquila, muy respetuosa, eso sí, pero otra lengua que yo llegué y dije, ay, es español, entonces me defiendo, pero no, era catalán.”

“Y también me pareció curioso que me encontré con estudiantes de universidad en Girona, que estaban en segundo o tercer año de universidad, pero era tan arraigado su catalán que no sabían castellano. Se les dificultaba muchísimo hablar castellano.

Tienen acento cuando hablan castellano, entonces les da vergüenza hablar en castellano.

Tal vez sería por eso, no, no sé, pero había mucha gente que… Estoy seguro que fue por eso también. Y porque, bueno, su cultura también aquí son más reservados.

No son como los latinos de llegar y hacernos amigos de todos y así más fácil. Entonces, cuando yo llegué también sentí, pensaba como que me discriminaba. Aunque no sé si es discriminación la palabra, pero como que, no sé, como si tenías que escoger a alguien para jugar en tu equipo de fútbol, a mí no me escogían.

Pero no era por eso, sino que ya su cultura es así, son cerrados. Porque si hubiera sido discriminación, capaz me hubieran hecho sentir mal o con insultos y tipo de cosas. Pero no, no, no es así.”

“Si no es su cultura es así, entonces más bien uno conversando con ellos, preguntando con ellos, más bien ellos se van abriendo poco a poco y después, incluso me acuerdo con los profesores del máster, cuando llegamos nos decían los americanos, a los sudamericanos que estábamos estudiando el máster. Éramos diez estudiando el máster, éramos un colombiano, un mexicano, tres ecuatorianos. Había el texto que era uno de Barcelona, otro de Bañolas y otro de Barcelona también.

Entonces la mayoría no éramos catalanes, éramos sudamericanos. Entonces los profesores nos decían los americanos. Entonces mientras que sean, por ejemplo, si en Sudamérica tu escuchas los americanos, ¿qué pensamos?

Son los de Estados Unidos. También por eso tuve debates aquí con mucha gente, porque aquí mucha gente dice los americanos a los de Estados Unidos. Incluso los propios estadounidenses se llaman los americanos.”

“Cuando yo les digo, ¿pero. y Sudamérica qué es entonces? ustedes son norteamericanos y específicamente son estadounidenses. O sea, como que se lo apropian a eso de decir somos…

Y me quedé como si un español dijera, en Alemania, yo soy europeo. No, él es español. Pertenece a Europa, sí, pero es español propiamente.

¿Hay una comunidad ecuatoriana en Girona? ¿Hay muchos ecuatorianos allí? Te encontraste…?

No encontré restaurantes de comida ecuatoriana, por ejemplo, como hay en Barcelona, aquí hay algunos. Y comunidad ecuatoriana, poquísima. Me encontraría con unos dos o tres ecuatorianos.

Estoy seguro que hay más, pero con los dos ecuatorianos que me encontré, uno de ellas fue una cuencana que vivía como 19 años en Girona. Imagínate, fue justo en la época que fue la mayor crisis migratoria en Ecuador. Ella llevaba viviendo, bueno, en ese entonces ella salió en el 98, o recién un año cuando empezó la crisis.

Y fue una sorpresa porque, como la conocí, acá hay una aplicación para comprar cosas que estén cerca de donde tú estás, Wallapop, esa aplicación famosa. Y como yo sé tocar la guitarra, extrañaba mi guitarra en Girona. Yo siempre tocaba la guitarra en Cuenca o en Quito.

Incluso era el que le invitaban a las fiestas, sólo para que toque la guitarra. Entonces a veces me sentía utilizado en Quito y en Cuenca, por sólo por eso me invitaban. Mientras que en Girona no tenía guitarra y no tenía esa comunidad de amigos como tenía en Cuenca ni en Quito.

Entonces me decidí a comprar una guitarra y encontré en Wallapop una guitarra de 10 euros, imagínate. Y cuando ya me pongo en contacto con esta persona para ir a comprar, llega y ella llega con la guitarra, una señora de unos 40 años más o menos. Al ver, ¿lo primero que me pregunto es. y tú de dónde eres?

Le digo, soy de Ecuador, o no, creo que le dije soy latino, porque en ese entonces también no sabía si decir soy de Ecuador, porque me pasó que mucha gente no sabía dónde estaba Ecuador. Entonces yo decía soy latino. Ella me dice, sí, sí, se nota, pero eres de Colombia, Ecuador.”

“Digo, sí, soy de Ecuador, de Cuenca. Y ella pegó un grito en el cielo feliz de la vida que había sido la primera vez que hubo un cuencano en Girona. Me decía, sí, sí, ya me doy cuenta que eres latino, que no sé qué.

Y nos quedamos conversando una media hora en la calle con guitarra en mano. Bueno, y la guitarra no tenía ni cuerdas. Estaban rotas las cuerdas de la guitarra.

Comprar las cuerdas de la guitarra me costó más que la guitarra. La guitarra me costó 10 euros, las cuerdas me costaron 15 euros para comprar. Y esa y de otra ecuatoriana que encontré en el centro de Girona había…

aquí también en Barcelona veo que hay mucha gente haciendo encuestas en la calle, a veces a la salida de los metros. Y yo caminando por el centro de Girona, era ya los últimos meses que estaba en Girona. Y se me acerca alguien a hacerme una encuesta, entonces yo de entrada le dije que no, muchas gracias, que no, no me interesaba.”

“Pero le escucho hablar y tenía el acento cuencano. No sé si tú puedes diferenciar los acentos ecuatorianos, no. Pero bueno, los cuencanos tenemos un acento que dicen que nosotros cantamos y tenemos una R muy pronunzada.

Entonces eso escuchar en Girona era rarísimo porque esta otra señora que vivía de 19 años, ella ya no tenía el acento cuencano. Y cuando viene esta chica pregunta para hacerme la entrevista, entonces yo le dije que no, pero sólo escuchaba y le digo, ¿y tú de dónde eres? Y me dice, soy de Cuenca, de Ecuador.

Entonces también nos hicimos amigos y nos quedamos conversando ahí de largo. Fueron los únicos dos ecuatorianos que encontré en Girona. Lo que sí encontré fue comunidades de hondureños, hay muchísimos hondureños allá, colombianos también hay, de Centroamérica también, de Guatemala también, encontré algunos, sí, pero ecuatorianos muy pocos.

Me lleve la gran sorpresa cuando llegué acá a Barcelona, aquí hay muchísimos, muchísimos ecuatorianos.

Tienes mucha relación con la comunidad de aquí, ¿de Barcelona?”

“Ahora sí, a partir del último año, dos años que estoy viviendo acá, me empecé a involucrar mucho con la sociedad ecuatoriana. Y me acuerdo que había mucha gente que llegó a estudiar al mismo tiempo que yo. Bueno, ellos tenían sus propias razones, pero había mucha gente de ellos y a mí no me parecía bien, pero ya eso era su decisión.

Hay muchos ecuatorianos que llegaban acá y no se sentían ecuatorianos. Y lo que querían evitar era encontrarse con gente ecuatoriana. Y me encontraba veces que me invitaban a fiestas para conocer más gente, gente europea, gente latina.

Y muchas veces ellos no querían irse porque había ecuatorianos ahí. O si la fiesta la organizaba un ecuatoriano, entonces no, no querían irse. Decían, me cruza del charco para venir a estar con ecuatorianos.

O sea, que ellos tendrán sus motivos para mí, yo no, yo no era partícipe de ello. Y me empecé a involucrar con esta comunidad de ecuatorianos porque me di cuenta que había muchísimos. Y me llama mucho la atención que muchos de los ecuatorianos que estaban aquí eran esa primera generación de migrantes.”

“Muchos de ellos eran ya los hijos de los migrantes. Y a pesar de ser ecuatorianos como tú, lo contabas en tu podcast, por eso me sentí tan… O sea, no puedo decir identificado con tu podcast porque yo no estoy la primera generación de ecuatorianos.

Mis papás, gracias a Dios, no migraron en esa época de la crisis. Tuvieron muchas ganas de irse a Estados Unidos, pero gracias a Dios no lo hicieron. Pero aún así me siento identificado con el podcast porque escucho estos relatos de mucha gente que está aquí, los hijos de ellos, cómo ellos tienen que lidiar con eso de él.

Y ahora de dónde soy. Soy español, soy ecuatoriano y es lo que conversamos hace poco. O sea, para mí eso ya no tiene mucho sentido a esas alturas, estamos llegando a otros planetas.”

“Así que, ¿por qué limitarse a decir soy como de aquí y de aquí no salgo? No, eres un ciudadano del mundo y qué mejor que hayas conocido Ecuador, que ahora conozcas España y si tienes una tercera nacionalidad, pues qué mejor. Así tienes hasta una ventaja potencial en comparación al resto, porque tienes tres mundos para conocer, tienes tres verdades en comparación de mucha gente que cree que tiene la verdad absoluta.

Allí es solo una nacionalidad, mucha gente que incluso ni ha salido de Ecuador. Así que por eso también me empecé a seguir esos eventos con gente ecuatoriana. Recién pasó el 10 de agosto aquí en Ecuador y imagínate, había amigos a los que yo sabía que no les gustaba esto de las fiestas ecuatorianas, así que ni les comenté de esta fiesta.

Pero mi novia es francesa y también es británica. Su papá es francés, su mamá es británica. Ella y sus amigas son las más interesadas en vincularse y relacionarse con la cultura latinoamericana.”

“Y justo el novio de un amigo, un amigo también que es ecuador y está aquí, el novio de un amigo que él es alemán. Él me dijo, oye, ¿te vas a la fiesta ecuatoriana el fin de semana? Y yo le digo, sí, yo me quiero ir.

O sea, no lo había dicho a nadie porque en ese círculo en el que estábamos había mucha gente que no quería compartir con el coténer. Y él me dice, vamos, yo me quiero ir. Imagínate que un alemán me venga a decir, vamos a la fiesta ecuatoriana en Barcelona.

O sea, me dije, nosotros como por ahí vi unos memes en redes sociales, o sea, los ecuatorianos no conquistamos el mundo, es porque no queremos. Nosotros mismos negando de nuestra cultura, cuando los alemanes quieren conocer más de nuestra cultura. Cuando he estado en Francia conociendo a la familia, a las amigas de mi novia, ellas son más interesadas.”

“Yo soy como el, me sientan en el medio y todos alrededor mío para que les cuente de Ecuador. Cuando nos hemos ido a Córdoba, una vez nos fuimos de Córdoba con mi novia, les mostramos fotos fascinadas con las galápagos, con contales que hay tortugas, flaura, fauna y flora específica de ahí que no hay en ningún otro lado. Con mostrarles, no sé, que el kuih es un plato para nosotros típico, pero tampoco es que lo comemos todos los días, es solo en situaciones, en ocasiones especiales.

Ese cambio cultural les choca que, ¿cómo nos comemos un kuih? Sí, para ellos un kuih, el, ¿cómo lo llaman? El cobayo, el guinea pig, es una mascota.

Es como decir que, no sé, que nos comamos de nuestro perro, nuestro gato, lo que nosotros lo vemos mal, pero en otras culturas lo hacen. Así que eso me pareció muy, muy curioso, cómo un alemán quería empaparse más de la cultura ecuatoriana y los propios ecuatorianos, no todos, pero hay muchos de los que en verdad no se sienten, no se sienten ecuatorianos.

¿Cómo es Cuenca?”

“Cuenca es una ciudad muy, tienes de todo. Mira, hay un youtuber que ahora lo encontró, es un quiteño o ambateño, me parece. Y empezó viajando por Ecuador, llegó a Cuenca y ahora está por Europa también.

Y él, cuando estaba en Cuenca, decía que Cuenca tiene todo, o sea, tienes cuatro ríos que cruzan la ciudad, tienes un clima increíble, tienes este cantado que no se dice, nace en Cuenca, por eso los cuencanos son tan alegres, que no sé qué. Tienes la comida que es deliciosa, tienes el centro histórico que es único, que no encuentras de ningún lado. Así que a mí me fascina la ciudad de Cuenca, es muy hermosa.

No es una ciudad muy grande, es una ciudad en la que todavía se puede vivir. Son más o menos 600.000 habitantes. El centro histórico se cuida muchísimo.

Ha habido muchas normativas para que las construcciones históricas del centro se mantengan, para que nuevas construcciones se se edifiquen, pero siguiendo ciertas reglas. Es una ciudad muy tradicionalista también. Eso a mucha gente de Codol le choca.”

“A mucha gente de aquí, de Europa, me lo pude ver con mis propios ojos que no sé, lo que nosotros lo vemos mal, como que nuestros padres nos dejen salir de casa si es que no te casas, o si es que no acabas del colegio, todo de cosas. Hay mucha gente aquí en Europa que eso le parece bien. O sea, es darte cuenta de que en Cuenca se valora mucho a la familia, de que compartir un almuerzo con la familia todavía es posible en Cuenca.

Todos los días hay mucha gente que sale del trabajo, se va a la casa, almuerza con ellos, los fines de semana se reúne con la familia, no solo con papá y mamá, sino con tus tíos, con tus primos, con el primo de tus papás, que así también conoces y conoces y conoces. Cuando eso aquí en Europa se pierde, aquí en Europa es más individualista, por un lado, no comparten mucho con la familia, por ejemplo, con la familia de mi novia, ¿qué me pasaba? Que yo siempre he preocupado por la mamá, por los hermanos de ella, preguntándoles por ella.”

“Y ella me decía, ¿y por qué preguntas? Digo, porque me interesa, digo, es tu familia. Y yo decía, sí, pero ellos están allá, viven bien, pero yo les veo una vez al año y ya está.

Digo, no, pero es que a mí me interesa saber las cosas de ellos. Y cuando me empieza a conversar con ellos también, por ejemplo, la mamá de mi novia me adora, que yo le enseñé a abrazar a la señora, porque la señora intentaba abrazar a mi novia y no le gustan los abrazos. O sea, es más de esa parte.

La mamá es inglesa, entonces los ingleses no se abrazan. Entonces yo le abrazaba cuando le conocí, cuando le llevo a saludar con un abrazo y todo eso. La señora ahora es típico de ella.

Cada vez que me dé, ella es la que me abraza. Imagínate. Entonces ese cambio cultural es lo que a veces en cuenca, no se lo en cuenca en Ecuador ni en Latinoamérica, a veces no sabemos aprovechar.

Y aquí se ha perdido y más bien les parece muy interesante. Y valoran que mantengamos esas costumbres.”

“Y ya que has mencionado YouTube, tú tienes un canal en YouTube de viajes.

Sí, de viajes.

¿Qué te llevó a empezar? ¿Cómo te decidiste? ¿Tenías conocimientos de edición de vídeo?

Para nada. Yo soy de formación técnica, como te dije, ingeniero de software, desarrollador de software ahora. Pero desde que salí de esta burbuja, por llamarlo así, Cuenca, y me fui a vivir en Quito.

Solo, imagínate, solo viajando, creo que son como 500 o 600 kilómetros de Quito a Cuenca, solo en esa distancia me di cuenta de que salir de la burbuja te abre la mente y conoces otras cosas, otra gente. Cosas que lo que por años pensaste que eran así, no había otra forma. pueden ser de otra manera y no pasa nada.

O sea, a la final va a funcionar. Lo interesante es que seas una buena persona, nada más. Si no importa ni religiones ni nada de eso.”

“Lo importante es que seas una buena persona. Y en Quito yo empecé a viajar ya mucho. Tuve la suerte, me compré una moto en Quito y empecé a viajar por Ecuador.

Me fui a la playa, me fui a la Amazonía. Y viajando en moto aprovechas muchísimo mejor que viajar en auto, en un bus porque estás ahí, estás viajando al aire libre. O sea, el aire te dé en la cara, el sol te dé en la cara.

O sea, cuando te caes también te das en la cara. Pero es la parte del viaje, aprendes muchísimo. Conoces gente que también comparte ese viaje en moto que le gusta viajar.

Entonces ahí empecé, ahí me empezó a gustar esto de viajar y todo eso. Y en Quito empecé a viajar, a documentar los viajes en video. Aunque sus viajes no los he publicado, pero los tengo guardados ahí en mi disco duro.

Y de ahí tuve la oportunidad de venir acá a viajar y a estudiar. Y en mis tiempos libres, un fin de semana. Aquí la ventaja es de que un ticket para irte de un país a otro es muy barato.”

“Y es muy fácil conseguirlo a comparación de lo que pasa en Sudamérica. Se irte de Ecuador a Perú, que es un país al lado del otro. Un ticket te cuesta 200 dólares, el más barato.

Y con anticipación. Ahora mismo, solo irte de Cuencaquito te cuesta 150 dólares, 100 dólares, al menos. Entonces, como tuve esa oportunidad acá, dije, ¿por qué no viajemos?

Entonces, empecé a viajar, empecé a viajar, y casi durante un año estuve viajando sin documentar. Y ahí me empecé a encontrar con comunidades ecuatorianos que eran hijos de migrantes, o primera generación que venían acá de migrantes. Y no solo ecuatorianos, sino latinoamericanos que nuestra cultura, nuestra raza, nuestra sangre nos une.

Y uno cuando estaba me pasó en Suecia, imagina, todos rubios, altos, allá, y me encontraba con colombianos. Y el simple hecho de escuchar alguien que hable español, donde allá hablan o inglés o sueco, o sea, ahí se vinculó y ya nos unimos, y no importa si sea de Perú, de Ecuador, lo que sea, éramos los Latin Brothers, ahí éramos amigos, los mejores amigos. Nos íbamos de fiesta, nos íbamos a conversar por aquí y por allá.”

“Entonces ahí me di cuenta de que hay muchas realidades de que la gente en Ecuador y en Latinoamérica y en el mundo no sabe qué está pasando, no sabe de lo que se pierde, porque lo que no se graba no pasó para ellos. Entonces ahí me di cuenta de, casi después de un año de estar viajando, dije, este proyecto lo tengo desde Ecuador, que estaba viajando en moto y mis vídeos están ahí. Entonces empecé a grabar un poco.

Y creo que el primer video fue uno que hice en Austria, en Liogang, que ya en Ecuador también era un deportista aficionado al ciclismo de montaña. Entonces siempre asistía a las competencias a los nacionales, a los regionales de ciclismo de montaña. Y siempre teníamos como nuestros héroes a los ciclistas europeos, que eran los top, los que siempre ganaban.

Y las mejores marcas de bicicletas estaban acá. Cuando llegaba acá me daba cuenta de que estaba a un ticket de 20 euros a irme a una final de la Copa Mundial de Downhill en Andorra. O irme a una Válida del Mundial en Ljógan, en Austria.”

“Entonces ese fue el primer video que hice. Me fui a Ljógan, grabé cosas que antes solo lo veía en la televisión. A tus superhéroes bajando en bicicleta ahí.

Los veías ahí. O sea, conversé con ellos, les di la mano, me tomé fotos con ellos. Y no podía creerlo que lo hice con un ticket de, no me acuerdo, yo creo que 40 o 50 euros.

Cosa que en Ecuador era imposible hacerlo. Y desde ahí seguí viajando porque, o sea, una vez que empiezas a viajar, no he conocido a nadie que diga una vez que empieces a viajar, diga, no, ya me cansé, ya no quiero viajar. O sea, cada vez quieres más y más.

Y en Europa tienes tanto por conocer que gracias a Dios ya me he conocido la parte del oeste, Portugal, España, Francia, Alemania, Reino Unido, Escocia, Italia, Andorra, Polonia, República Checa, Rusia. Tuve la suerte de irme a Rusia en el Mundial también el año anterior. Así que ahí empecé a grabar y me di cuenta de que…

O sea, yo no lo hago… Hay mucha gente que me dice que soy un youtuber. No, soy un youtuber.”

“Youtuber es alguien que vive de eso. A mí, yo no gano un centavo de eso. Yo lo hago por compartir con mucha gente que no tiene la oportunidad de salir o que no se decide a salir.

Para que lo haga, para que vea de lo que se está perdiendo. De una buena o mala manera, tampoco soy el youtuber experto haciendo esto. Aprendí a editar videos aquí.

Aquí aprendí a editar videos, no es que yo lo hacía antes. Y así que me gusta hacer y por eso es que lo comparto. Y la gente que quiera seguirme, ya saben, estoy en youtube como Bambi Go.

El porqué del nombre es porque en Ecuador ese era mi apodo, mi sobrenombre, me decían Bambi. Entonces, creo que más fácil, Bambi Go, como que viaja.

¿Por qué Bambi?

Porque en el colegio, sí, en el colegio era. En el colegio yo tenía en el kinder, kinder, no, en el kindergarten me parece. Sí, yo tenía todo de Bambi, loncheras, camisetas, vasos, todo eso lo tenía.”

“Era mi colección de el kindergarten. Y en el colegio tenía, alguna vez estuvimos haciendo un trabajo en el colegio en mi casa, y tenía un compañero que era el que más molestaba a todos, y gracias a Dios a mí no me molestaba mucho. Y era el que hacía, pero en ese entonces año, no sé, 2001, 2000, algo así, no lo llamábamos bullying, no había nombre para, no había una palabra para definir a esos, a los que nos hacían bullying.

Y entonces él llegó a mi habitación y en el clóset encontró esta caja y abrió y encontró eso, y de ahí pegó el grito, el Bambi. Y desde ahí quedó el Bambi, el Bambi. desde el primer o segundo año del colegio y desde ahí quedó el Bambi, sí.

Por eso le puse el nombre también al canal de YouTube, sí.

Me gusta. Has mencionado varias veces sobre la burbuja que es Cuencao. Tienes el concepto de burbuja muy presente.

Cómo se vivió desde esa burbuja en la que estabas, ¿la crisis migratoria de los 90 y de los 1000?”

“Cuando pasó eso, yo tenía, ¿cuántos años tenía? Diez años más o menos. Estaba justo acabando de la escuela.

¿Cuántos años tienes cuando acabas de la escuela? ¿Dose años? ¿Diez?

Así más o menos. Entonces, no estaba muy, no es que seguía las noticias y todo eso a diario. Y creo que también mis padres trataron de no preocuparnos de ese tipo de cosas, a pesar de que ellos perdieron parte de sus ahorros en los bancos ahí en Ecuador.

Porque mucha gente no sabe, piensan que fue una crisis y solo la gente quiso salir de Ecuador y no es así. Los bancos y el gobierno congeló las cuentas de la gente ahí. No les devolvió el dinero hasta unos cuantos años después.

Y transformado a dólares que era nada comparado a lo que ellos tenían en Sucre. Entonces, en ese entonces, para mí la crisis migratoria no fue nada. Después de eso vinieron, estuve en el colegio.”

“Bueno, ya usábamos dólares en ese entonces. Entonces, para mí, en ese entonces no hubo nada de la crisis migratoria. Cuando es que empecé a darme cuenta que es lo que pasó ahí, es cuando familiares míos, amigos de mis amigos, familiares de mis amigos, quienes viajaron en esa época, ya tenían primos, tenían hermanos, que ya eran casi un poco menores a mí, pero crecieron ya en otra realidad.

Entonces, cada vez que llegaban a Ecuador, se daban cuenta de que les reclamaban a sus padres de por qué nos fuimos, aquí están todos mis primos. En Ecuador tienes la ventaja de tener diez, doce primos en un lado de la familia y diez, doce en el otro. Pero cuando te vas a otro país, te das cuenta que en Europa, yo no conozco a nadie que tenga más de dos hermanos.

O sea, tienen tres primos y eso es todo. Entonces ahí me di cuenta de que algo pasó aquí. ¿Por qué esa gente viajó?”

“O ahora regresa y les reclama a sus padres de por qué se fueron, por qué ellos no tienen esa familia allá. También por qué me empecé a dar cuenta de eso es porque a raíz de esta migración, yo tuve ya muchos compañeros en el colegio que no vivían con sus padres. Vivían solo con abuelos y muchos de ellos, en muchas ocasiones eran, o sea, no tenían como una autoridad que les ayude, como que les guíe, muchos de ellos, o sea, en el colegio les tildaban de vagos, de los peores estudiantes, pero no es porque ellos decidían serlos, es porque justamente no tenían una figura de padres ahí.

Vivían con sus tíos, con sus abuelos y solo vivían del dinero que sus papás les enviaban, o sea, pero a esa edad, 15 años, no necesitas dinero, necesitas una familia. Ellos crecieron sin familia, imagínate. Entonces me empecé a dar cuenta de qué pasó en este boom migratorio.”

“Empezó a haber en Ecuador suicidios de niños, niños que crecieron sin papás, sin abuelos, cosa que nunca antes se había visto en Ecuador. Crises de suicidios de niños y adolescentes. Y justamente por eso, porque no tenían figuras paternas, se sentían deprimidos, vivir con tíos, con abuelos, no se encontraban ellos mismos.

Y ahí es cuando hubo esos suicidios infantiles o de gente joven. Y también mucha gente no le gusta hablar de política, pero hubo un presidente en los últimos 12 años que fue el único que empezó a hablarse de estas cosas. Y fue el que nos hizo dar cuenta de que en ese entonces la economía no se salvó gracias a los famosos políticos que estuvieron ahí para salvarnos, se salvó gracias a las remesas que enviaban ellos de Estados Unidos, de Italia, de Alemania, de España.”

“Porque sin ese ingreso de dinero la economía hubiera colapsado hasta el día de hoy, por supuesto. Entonces ahí es cuando me empecé a envolver de esto y empecé a salir de esa burbuja en la que uno vivía, como tenía sus papás ahí, como tenía su situación socioeconómica medio estable, como tenía su círculo social alrededor. Y cuando empezaba a hablar de que había gente que no tenía papá o mamá porque estaban trabajando en otro lado, o que vivía con los tíos, con el abuelo.

Ya te das cuenta de que esa burbuja no funciona. El sistema en el que estabas viviendo no es una maravilla, algo está fallando en ese sistema. Ahí me empecé a involucrar con eso.

Y cuando llegué acá en Barcelona, España, me di cuenta. Ahí lo viví de primera mano viendo a esos migrantes que viajaron, viendo a los hijos de los migrantes. Por eso me llamó tanto la atención de tu podcast que decías para los hijos de los valientes.”

“Porque esa es una decisión de valientes. Uno ya estando aquí, que yo vine como estudiante, entonces de cierta manera tuve mi seguridad con documentos legales y todo eso. Pero llegó una época en la que mientras estuve pasándome de estudiante para trabajar con los proyectos que tuve aquí, me quedé con un IE caducado, un IE caducado de tres meses.

Y ahí empecé a vivir en carne propia. O sea, ¿qué se siente ser un inmigrante sin documentos? Porque no podía salir de Barcelona.

Quería ir a visitar a mi novia en Francia. No podía, no podía tomar un avión. Con la suerte o el miedo de que me subía el avión o me dejaban llegar a Francia y ella no me dejaban entrar.”

“Y me regresaba en Ecuador o me iba al aeropuerto aquí y de aquí me decían, no, su niña está caducado y de vuelta a Ecuador. No sé si funciona así, pero ese simple hecho de tener de ella no estar legal aquí, en este lapso de tres, cuatro meses que pasó. Ahí empecé a vivir eso lo que nuestros migrantes vivieron en el 99 y ellos no tuvieron que pasar eso tres meses, tuvieron que pasar diez, doce años.

Conocí al portero del edificio donde yo vivo, quince años o casi dieciséis años. Y recién este año le dieron la ciudad a la edad de España. O sea que por más de quince años estuvo trabajando como una persona ilegal.

Ahí me empecé a apropiar de estas vivencias, me empecé a asistir a eventos donde hay mucho más gente, mucho más comunidad ecuatoriana aquí. Cada vez hay más ecuatorianos que llegan a estudiar y gracias a Dios tienen la oportunidad de quedarse a trabajar de forma legal y eso. Pero la gran mayoría son ecuatorianos e hijos de ecuatorianos que llegaron en ese boom migratorio de 99.”

“No hay que invisibilizarlo, no hay que ser indiferente con ellos. Y así es el cómo se rompió la burbuja, cómo salí de esa burbuja en esto de los migrantes, conociéndoles acá de primera mano en España y en Europa, que también me encontré con mucho duro. A ver, para finalizar, ¿qué les puedo decir?

Algo que ya viviendo acá en España casi tres años y mucha gente piensa que no voy a volver, sí, voy a volver. Pero por ahora quiero disfrutar de esto, trabajar aquí, conocer la cultura. Todavía me queda mucho por viajar.

Pero esté donde esté, yo siempre digo, soy ecuatoriano. Y para la gente que escucha este podcast, sea latina, lo que sea, hablen o no hablen español, los que no hablen les pueden traducir. Pero si es que si es que conoce a un ecuatoriano en España, en cualquier parte del mundo, un migrante ecuatoriano y lo tiene justo junto a ustedes, siéntanse orgullosos de tener a esa persona junto a ustedes, porque es una persona muy honrada, es una persona trabajadora que se ha dejado su país, es por una razón, porque tiene que trabajar, porque ayudar a su familia y todo eso”

“Así que siéntanse orgullosos de conocer a un ecuatoriano y si es que ven algún caso de discriminación, ayúdenlo, porque créanme, si nosotros vemos eso, como ecuatoriano, yo he reaccionado muchas veces ante casos de racismo y todo eso. Así que eso nada más. Si ven a un ecuatoriano, es una muy buena persona, por seguro.

En las notas de este episodio, podéis encontrar el enlace al canal de YouTube de Juan y algunas de sus redes sociales. Y si os interesa, también hay una entrevista que me hizo él a mí el día que grabamos este episodio. Recuerda que puedes seguirnos en tu reproductor de podcast favorito, en YouTube, en Facebook y también en Instagram, en arroba, ni de aquí, punto ni de allí.

Muchísimas gracias por estar aquí. Nos escuchamos pronto.”

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