En este episodio, Michelle cierra la primera temporada de Ni de aquí ni de allí con una reflexión íntima y honesta sobre el proceso de creación del podcast, lo que ha aprendido de cada conversación y cómo ha evolucionado su mirada sobre la migración y la identidad cultural.
Este epílogo no solo ofrece una mirada retrospectiva, sino que también profundiza en conceptos clave como migración, emigración e inmigración, aclarando su uso y significado desde una perspectiva vivencial. Michelle comparte cómo nació el proyecto y lo que representa para ella como hija de migrantes latinoamericanos que crecieron en Europa.
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Este programa colabora y se difunde en El Magazín por momentos.
Bienvenidos al episodio número 12 de Ni de aquí ni de allí. Mi nombre es Michelle y con este episodio quiero cerrar la primera temporada. Esta vez te voy a hablar de algunos detalles de esta temporada en general, de lo que aprendí con cada episodio y de mis inquietudes y el futuro de este podcast.
Ni de aquí ni de allí fue pensado para hablar de un tema que, como dije desde el principio, no se habla. Mi plan original era hacer posible que tuviésemos conversaciones sobre temas que suelen incomodar cada vez que saltan a la palestra, como lo es la migración, emigración, inmigración. No he definido estas palabras de la forma en la que se ha entendido en este podcast, así que creo que es adecuado hacerlo ahora, antes de continuar.
Un inmigrante es la persona que migra, que se traslada a vivir de un lugar a otro, pero sin connotaciones de permanencia. Una inmigrante es la persona que abandona su país de origen para establecerse en otro por diferentes circunstancias. Normalmente, el país que los emite se refiere a ellos como emigrantes.
Inmigrante es la palabra que usa el país receptor del emigrante. Ni de aquí ni de allí nació de la experiencia de la migración. Yo escogí Alemania con una bochornosa facilidad.
Durante mi año de Au Pair, cada vez que hablaba con alguien que venía directamente del Sur Global, de los países conocidos anteriormente como subdesarrollados o tercer mundo, o de Oriente Medio, sentía que tenía unos privilegios que no me había ganado. Las personas adultas que conocía en los cursos de alemán me hacían ver todas las luchas que habían tenido que batallar a mis padres para que yo estuviese ahí sentada, sin más preocupaciones que aprender alemán y hacer amigos. Inquieta, quería saber más sobre la experiencia de otras hijas e hijos de inmigrantes latinoamericanos en Europa, los conocidos como inmigrantes de segunda generación.
Quería escuchar y quería que todo aquel que quisiese pudiese escuchar nuestra experiencia, sobre todo nuestros padres, ya que quería que el hilo conductor fuese la gratitud hacia nuestros padres, nuestras familias, nuestras amigas y amigos, nuestros países. Y entonces, empecé el máster y pude dedicarme a profundizar en uno de los temas que más me interesaban, la identidad cultural. Así que entre mi transición de op era estudiante, la burocracia y los estudios, no pude dedicarle al podcast el tiempo que necesita.
Y no quería hacer las cosas deprisa y mal hechas. La parte más difícil de Ni de aquí ni de allí siempre ha sido escoger el título de cada episodio. De hecho, antes de publicar un episodio, bombardeaba a mi hermano Cristhian y a mi amiga Aina con las posibles ideas y les pedía sugerencias y consejos.
Sí, los títulos son importantes e intentaron enfatizar lo que me marcó de cada conversación. El tercer episodio, la conversación con Rafa, se llama Bocados de Venezuela porque sus recuerdos sobre Venezuela estaban muy ligados a la comida, así como lo que aún puede mantener de Venezuela en su lugar de residencia actual. Esta charla fue para mí una introducción general a un país del que realmente no sabía nada y por el que nunca me había interesado.
El siguiente episodio se llama Entre Ríos y Muntañas porque Estefania ha vivido hasta ahora entre ríos y montañas, ya sea en Ecuador como en España. Y creo que en nuestra conversación fue capaz de transmitirme el arraigo que siente tanto por el Puyo como por Bilbao. En Sin Sabores de Venezuela, habló con Angie Bell y titulé el episodio así porque, a diferencia de Rafa, Angie podía hablar de la terrible situación de Venezuela durante los últimos años y quería que el título contrastase con los recuerdos afables de Rafa.
Para ser honesta, fue cuando conocí a Angie Bell cuando me empecé a interesar por lo que estaba sucediendo en Venezuela. Pues los medios de comunicación en España habían estado muy polarizados y me hacían concluir que no todo podía ser tan bonito ni tampoco tan horrible. Sin embargo, la experiencia de Angie y la de Odi me hizo replantearme todas y cada una de mis opiniones políticas.
En el sexto episodio, Edu, me habló de los otavaleños, quienes se han dedicado al comercio a nivel mundial, vendiendo artesanías y música. Que ellos abrazasen su cultura y pudiesen vivir de ella siempre me ha llamado la atención. El episodio se llama Rayos y raíces, por las leyendas y las creencias vinculadas a las hermosas y largas trenzas que suelen llevar.
El siguiente episodio fue de inflexión y por eso lo titulé comprensión. En una larga conversación con Odi hablamos sobre las causas de su inmigración, de Cuba y Alemania. En los siguientes dos episodios hablo con Paula.
En la primera parte, raíces rotas, Paula consiguió que entendiese que era perder totalmente tus raíces, no tener un sitio al que volver porque ya no existe. La segunda parte se titula Mil pasos adelante, ya que sin raíces solo queda avanzar y echar raíces en otra parte. En el décimo episodio, la conversación con Mitocalla es una relocalización de todas las cuestiones que se fueron abordando a lo largo del podcast y todo eso nos situó en un desde aquí.
En la segunda parte de la conversación, reflexionamos sobre cómo todos los elementos culturales, tanto ecuatorianos y españoles, nos han dado una visión y perspectiva desde la que mirar y afrontar la vida. Como he dicho antes, he estado leyendo y pensando sobre la identidad cultural gracias al máster que estoy estudiando, llamado o titulado Culturas del Sur Global. Como todo lo relacionado con las humanidades, el título es muy poco esclarecedor.
Básicamente me está ofreciendo la posibilidad de aprender sobre cultura, etnología y literatura latinoamericana y africana. Los estudios en sí son muy interesantes, pero la experiencia de hacerlo en Alemania lo está haciendo todo mucho más. ¿Extraordinario?
A más de una persona les sorprende que haya venido a Alemania a aprender sobre Latinoamérica siendo originaria de Ecuador y habiendo estudiado en España. A mí me sorprende todo el respeto y cuidado que tienen las facultades de humanidades en Alemania por las culturas del sur global. Durante este año de ausencia he tenido la oportunidad de conocer otras realidades y otras voces.
Y ese es el futuro de Ni de aquí ni de allí. Sigo teniendo conversaciones e historias que quiero compartir a través de este podcast. Sigo queriendo profundizar en todo lo que genera ese sentimiento de pertenencia y al mismo tiempo de desarraigo.
Sigo queriendo que no sea algo teórico y lejano. Y sigo queriendo hacerlo en mi lengua materna. En el segundo episodio de Ni de aquí ni de allí, os hablé de mi viaje a Ecuador y de lo que descubrí con él.
La siguiente temporada será un viaje de descubrimiento que estoy deseando comenzar. La primera temporada de Ni de aquí ni de allí no habría sido posible sin ninguna de las personas que aceptaron ser entrevistadas y compartir una parte tan íntima de sus vidas. Gracias de nuevo a Rafa, a Estefania, a Edu, a Michelle, a Paola, a Odi y Angybel.
Gracias a mis padres Cristian, Mario, Marc y Aina por la emoción y el apoyo constante. Gracias a todas las personas que han contactado conmigo porque nuestras experiencias han resonado en ellas. Gracias a Miguel y a los podcasters del Magazine por momentos, por la acogida, la paciencia, el calor, el apoyo y el entusiasmo.
Y gracias a ti por llegar hasta aquí. Esto no se acaba. Nos escuchamos pronto.
