En un giro especial, Michelle —quien fue entrevistada en el episodio anterior— se pone ahora del otro lado del micrófono para entrevistar a la creadora del podcast, también llamada Michelle. Esta conversación íntima se convierte en un espacio para mirar hacia dentro, para explorar cómo se construye identidad siendo hija de migrantes, y cómo se vive la racialización y la pertenencia en España.
La charla entre ambas Michelles revela resonancias, silencios compartidos y una comprensión profunda de lo que significa habitar dos mundos. Un episodio especial para cerrar un ciclo y abrir nuevas preguntas desde la voz que guía el podcast.
🧳 Ideal si te interesa: identidad migrante, segunda generación, introspección, racialización en España.
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Este programa colabora y se difunde en El Magazín por momentos.
Bienvenidos a Ni de aquí ni de allí, un podcast en el que escucharás la voz de los hijos de los valientes, los hijos de aquellos hombres y mujeres que abandonaron su país de origen y llegaron a España durante los 90 y principios de los 2000.
Mi nombre es Michelle y seré quien te acompañe en este podcast en el que hablaremos sobre la identidad cultural de los inmigrantes de segunda generación o hijos de inmigrantes hispanoamericanos en España. Puedes encontrar más información acerca de estos conceptos, los países que tratamos y más en mishaguilar.com/nideaquinidealli
Michelle: Pues ahora te pregunto yo. Bueno, tú también tienes que presentarte, ¿vale?
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: No sé qué decir. Es la primera vez que me toca hablar a mí.
Michelle: Bueno, eso está bien.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Prometí que habría una entrevista en el canal de YouTube de mi última invitada. Pero hacemos esto como un hobby y ella no ha tenido tiempo ni de editar ni de subir nada. Yo os traigo mi versión de la entrevista que puede ser diferente a la que ella suba.
Como le digo a Michelle, esta es la primera vez que me preguntan a mí. Y no puedo estar más contenta de que haya sido ella la que me haya entrevistado. Pues me hizo preguntas muy interesantes y directas.
Como, por ejemplo, si alguna vez he vivido un episodio de discriminación que me haya marcado o si me ha condicionado ser hija de migrantes. Aunque dije en Instagram que este sería el último episodio de la temporada, tengo tantas cosas que decir que he decidido publicar otro mes que viene en el que explicaré exclusivamente el porqué de los títulos de cada episodio y que aprendí en cada uno de ellos. También me gustaría dejar margen a preguntas.
Aunque en general siempre recibo expresiones de sorpresa, quiero que sepas que puedes hacerme llegar tus preguntas o impresiones a través de las plataformas desde las que nos escuchas. La siguiente temporada se estrenará en mayo del 2019. Si después de escuchar Ni de aquí ni de allí. Te gustaría participar. Ponte en contacto conmigo.
Michelle: Hola a todos y bienvenidos un día más a mi canal. Yo soy Michelle y hoy os tengo una invitada muy especial que, no, no me equivoco, también se llama Michelle. Vamos a hablar sobre algo muy interesante. Así que, cuéntanos quién eres, qué haces, dónde estás.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Pues yo me llamo Michelle también. Estoy en Alemania ahora mismo. Estoy viviendo en el sur de Alemania. Bueno, no en el sur sur, pero en el sur de Alemania. Estoy en mi último mes como Au Pair. Si no sabéis lo que es, es irte a vivir con una familia, a cuidar niños y enseñarles el idioma.
A cambio la familia te da alojamiento, comida, te paga el curso de idiomas, el seguro médico, todo depende de cómo lo habléis antes. Crecí en Barcelona y nací en Ecuador. Actualmente pues eso, estoy en mi último mes de Au Pair y espero comenzar el máster en octubre aquí en Alemania también, en Tübingen.
Michelle: Genial. ¿Y qué estudiaste?
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Estudié Humanidades, que es una mezcla de literatura, filosofía, historia del arte, literatura. Todo muy inútil. O sea, yo fui muy feliz cuando estudié eso. Fueron los mejores cuatro años de mi vida. Nunca me arrepentiré de haber estudiado eso. Pero aquí en Alemania la gente tiene otra mentalidad.
Y, o sea, el máster que voy a estudiar está relacionado con eso. Pero mi familia alemana, con la que estoy viviendo, me decía al principio, pero tú, tú eres muy lista, muy inteligente, ¿por qué no estudias economía o algo que dé dinero? Y en plan…Vale. No, no me hace feliz la economía. Hice bachillerato social, o sea que tengo una breve visión de lo que es.
¿Podría estudiar eso? No es algo que diría bua, es química y no, no, no, no. Podría hacerlo, pero no me hace feliz y me requiere mucho esfuerzo, mucho más esfuerzo de lo que me requieren las letras.
Michelle: ¿Y por qué estudias humanidades? Porque yo había escuchado humanidades como carrera y te soy sincera. Yo la veía como una carrera que nadie la estudiaba, ¿entonces te decía cómo conocías humanidades?
Y eso sí, nadie, o sea, ¡no conocía a nadie hasta que llegaste tú y dijiste. Wow! Eres la primera persona que conozco que estudió humanidades. Por qué lo que dices tú…En la mente está en economía, dinero y medicina, porque claro, es uno de ellos. Carreras, entre comillas, importantes que la gente considera que son carreras importantes o carreras que te dan dinero. ¿Pero tú por qué? ¿Por qué estudias humanidades y por qué decidiste ese camino?
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Bueno, esto es una historia un poco larga. Yo acabé la ESO y quería estudiar animación 3D. Por aquel entonces no había la carrera, no habían escuelas en Barcelona. Si querías hacerlo, te tenías que ir a Madrid. Claro, yo acabé la ESO con 15 años y era como, pues yo quiero hacer animación 3D, yo quiero hacer cosas como lo de Pixar. ¿Sabes?
Eso era lo que me apasionaba en ese momento. Y me metí a hacer un FP. Entonces, ese año, el año que estaba acabando, el grado medio, abrieron una escuela de animación en Barcelona y fui a las puertas abiertas. Me encantó porque era exactamente lo que yo quería desde el principio. Pero me pedían que hiciese bachillerato. Les daba igual cualquier bachillerato.
No me pedían el tecnológico, no me pedían el artístico. Me decían un bachillerato y entras aquí. Y claro, pensé, vale, pues vamos a hacer bachillerato. Voy a coger el bachillerato que sea más fácil, social. Porque claro, yo pensaba, ¿pa qué voy a aprender yo latín o griego? Esas cosas tan inútiles.
Me arrepiento a día de hoy porque la vida sería mucho más fácil como humanista. Pero en ese momento era como, vamos a hacer el social y optativa. ¿Francés? No, no, no, no. Psicología. Y pues me metí. Claro, o sea, todo pasa por algo. Escogí psicología. El profesor que tuve en psicología era el mismo que tenía en filosofía.
Y es un profesor que me marcó, que fue súper súper bueno, súper didáctico y gracias a sus clases me di cuenta de que lo mío era la literatura, que lo mío era la filosofía, que lo mío era todo lo que son letras. Entonces, cuando ya estábamos acabando el bachillerato y había que escoger la carrera, yo sabía que no quería hacer animación 3D. O sea, también vi un documental sobre Pixar y cómo era eso, ese mundo, y pensé…
Sí, claro, a mí me gusta, pero tampoco tanto como a ellos. Entonces empecé a mirar carreras y yo pensaba hacer derecho o criminología. Criminología porque en psicología habíamos hecho una parte dedicada a la criminología y me encantó y pensé pues esto.
Humanidades no estaba en la lista, porque era como… yo he hecho social, de humanidades lo justo, pero yo tenía una amiga que quería ir a las puertas abiertas de humanidades y en la misma universidad, en la Pompeu Fabra, y yo quería ir a las puertas abiertas de derecho y de criminología. Total, fui a las charlas, cuando vi que en el programa había microeconomía, macroeconomía en criminología pensé, ¿what?
No, ya lo hice en bachillerato y no, no, no, no, no, ya lo he sufrido, esto no es lo mío. Y cuando miré el plan de estudios de derecho, me gustaban las asignaturas que tenían que ver con historia. Y cuando fui a la charla de humanidades, se me abrió, o sea, fue como, ya está, es esto lo que tengo que hacer.
Era todo lo que me gustaba, o sea, las asignaturas del primer año. Y claro, yo llegué a mi casa después de haber ido con mi amiga a las charlas y con los tres papeles, el de derecho, el de cronología y el de humanidades. Y les digo a mis padres que quiero hacer humanidades y que lo tengo súper claro.
Y es bueno. Sería mucho mejor que hicieses derecho porque, ¿sabes? Es algo como seguro, pero si esto te hace feliz.
Claro, después de que ellos vieron como había ido cambiando mi enfoque a lo largo, o sea, de la ESO, con eso de animación 3D, luego nada, luego sabes, luego de venga, que de criminología, pero yo paso de hacer más. Claro, mis padres vieron que yo era feliz durante la carrera, nunca me dijeron nada. Era como, es feliz, va a clase cada día feliz y vuelve de clase feliz.
O sea, ¿qué más? Como padres, ellos se sentían ya realizados. Y claro, yo era feliz.
O sea, no me arrepiento, a pesar de que aquí he tenido crisis bestias por eso de si hubiese estudiado marketing, hubiese estudiado economía, acceder a másters aquí en Alemania o en el resto de Europa sería más fácil, porque lo que tiene que ver con lo que yo he estudiado, necesito un nivel muy alto de alemán, porque lo que me fascina es Alemania. O sea, cuando entré en la carrera hice literatura alemana, cultura alemana y tal, me fascinó. Y yo sabía que quería hacer cosas relacionadas con Alemania.
Y claro, hay que aprender alemán. Y entonces tuve crisis en plan, pero ahora está como todo se está dando, se están poniendo las cosas en su sitio y pues ahí estoy, que voy a seguir con con las humanidades.
Michelle: Perfecto. Y cuéntanos, nosotros nos conocimos a raíz de tus podcasts. Entonces quiero que no hables un poquito de tus podcasts y la razón por la que estás aquí. Que nos expliques qué es un podcast, por qué te dedicas parte de tu tiempo, de tu vida a ellos. Y no hables un poquito sobre ese tema.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Ok, pues a ver, yo los podcasts los descubrí en la carrera, pero eso fue como algo aislado y luego se me pasó y tal. En mi año como Au Pair, yo pasé de tener dos trabajos, estar haciendo la carrera, escribir el TFG, a venga, tener un montón de tiempo libre y las cosas que hago…necesito las manos, necesito moverme, es en plan recoger a los niños, tienes que ir caminando hasta allí, cocinar, porque tengo que cocinar para los niños. Odio, odiava cocinar, ahora me gusta, pero antes de venir, yo odiaba cocinar, o sea, me pareció una pérdida de tiempo.
Ahora me encanta, pero por los podcasts. Pero, claro, mientras cocinaba, yo me aburría, era como… ¿qué hago aquí?Picar cebolla. ¡Qué aburrimiento! ¿Podría estar leyendo un libro ahora o ver un documental o una película? ¿Qué es esto? Y empecé a descubrir podcasts de muchos tipos, de ecología, de literatura, de filosofía, porque a mí una de las cosas que más me frustraba al principio era que no estaba aprendiendo nada. O sea, pasé de aprender a no aprender.
Y yo soy una persona que necesita aprender. Encontré estos podcasts, me satisfacía la sed de curiosidad y de conocimiento, pero al mismo tiempo te genera un vínculo con la persona que estás escuchando. Te están hablando al oído y lo mismo te están hablando de experiencias personales, viajes culturales, de una forma en la que para mí los que creaban el podcast, los que hablaban, generaban un vínculo conmigo.
A pesar de que yo no les veía la cara, no tenía que estar yo ahí pegada a la pantalla del móvil o del ordenador, sino que yo podía estar haciendo mis cosas. Me daban libertad y no me exigían nada. Sentía como que me estaban dando más de lo que me estaban exigiendo.
Sabes, no me estaban exigiendo estar aquí, sentada, mírame. Si quiero seguir leyendo cosas de lo que han hablado, puedo buscar más y me dan la facilidad. Y me gustó el formato, me gustó esa libertad que me daba, creativa también.
Y pensé pues voy a hacer uno de algo que no haya visto yo, que se haya tratado. Busqué, investigué, que es sobre la inmigración, inmigrantes de segunda generación y tal, porque hay muchísimos podcasts de todo tipo, de todo tipo, y a mí me encantan los de humor, los de historia. Y yo sabía que mi podcast tenía que ser conversacional, o sea que yo no quería coger el micrófono y venga, soltarte lo que se me pase por la cabeza o ese día, o sabes, que yo quería hablar con la gente porque me encanta hablar con la gente.
Entonces investigué a ver si había algún tema, algún podcast con que tratase ya el tema. No encontré ninguno. Si habían eran episodios de podcast, o sea que trataban en un episodio algo relacionado, pero no dedicaban el podcast entero a esa temática.
Pensé, vale, quiero hablar con personas, quiero hablar sobre inmigración, migrantes de segunda generación, gente que haya vivido lo que yo. Porque claro, otra cosa es, ¿por qué quiero hablar de esto? Porque al llegar aquí a Alemania me preguntaban, o sea, ¿de dónde eres?
Y yo decía, Ecuador, porque es de lo que estaba acostumbrada a responder. O sea, había salido de Barcelona algunas veces, o sea al extranjero, pero siempre acá yo decía de Ecuador. Era, nunca me lo había cuestionado, o sea, después de haber ido a Ecuador, como cuento en el primer episodio y tal, fue como ya no me lo decía tan fluidamente, así de Ecuador enseguida, pero aún así y aquí me preguntaban, ¿de dónde eres de Ecuador?
Sí, sí, ¿pero de dónde? O sea, ¿de dónde vienes? Porque tú tienes, o sea, porque tengo la libertad de moverme como un europea, ¿sabes? Y eso es algo que un ecuatoriano no puede hacer. O cuando son alemanes que hablan español, español de Suramérica, el uruguayo, argentino, muchos de Paraguay también, muchos alemanes van a Paraguay. Y eran plan, pero tú no hablas como una latinoamericana, o sea, tú no tienes acento ecuatoriano.
Y eran plan, sí, bueno, crecí en Barcelona. Ah, eso fue en los primeros meses. Y me di cuenta de que siempre decía, cuando me presentaba o me preguntaban, yo decía, soy de Barcelona. Al final ya tuve que aprender a decir eso, soy de Barcelona, pero nací en Ecuador. Y eso me molestaba, me chirriaba mucho. ¿Por qué tengo que justificar que soy de Ecuador?
O sea, por qué tengo que justificar, quizá mis rasgos, ¿mi pelo? ¿Por qué lo tengo que justificar? Puedo ser las dos cosas, ¿no? O sea, da igual, aquí da igual, en Alemania da igual, igual en España y es otra cosa. Pero aquí, en el momento en el que estoy viviendo, en la ciudad en la que estoy viviendo, eso da igual. Y no tiene por qué una cosa excluir a la otra.
Sí, soy de Barcelona, porque he crecido allí, la cultura que tengo es la de allí, y la forma de hacer las cosas que yo tenía era la de Barcelona. La gente de Barcelona, lo de hablar, ser abiertos, que no es una ciudad pequeña, o sea que yo no he vivido en una ciudad pequeña, no he crecido en una ciudad pequeña. Y luego, por otra parte, tengo mi herencia genética, mi herencia cultural, que es los rasgos, la cultura de mis padres, que de alguna forma la han transmitido, pero nunca la han impuesto, que es algo que también agradezco mucho, que cuando ya me he empezado a tener curiosidad, pues yo ya las he preguntado cosas y ellos, sabes? han ido respondiendo.
Michelle: Han sabido ser tus guías.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Sí, sí, han sabido también los momentos en los que, sabes?, porque también nadie nace siendo padre. Es difícil. Imagínate que no solo se tienen que enfrentar a la adolescencia en sí, que es un problema, un problema, que es dura, sabes?, tanto para los hijos como para los padres, sino que además se tenían que enfrentar a criar a tus hijos en un país que no es el tuyo.
Michelle: Me parece muy interesante lo que dices porque creo que ser padre es una responsabilidad muy grande y es un país muy grande. Y es muy duro como tú dices, pero ser padre con un hijo al que se le haga cualquier tipo de discriminación, sea del tipo que sea, todavía aún más complicado. Y como padre, yo creo que es un reto el que, el que, siendo de fuera, tenga que venir a un nuevo país, adaptarse a la cultura y mezclar esas dos culturas y de saber transmitirse a sus hijos.
Porque hay cosas que no puedes explicar a gente de aquí. O sea, no se puede. No puedes porque no están viviendo eso, es lo que dices. En el momento que te pasa, en el lugar que te pasa, con las personas que te pasan. Entonces yo creo que eso es muy importante. Pero me gustaría también que nos hablases un poquito de…Para ti misma, ha habido algún episodio de discriminación o algo que haya pasado, que te haya marcado tanto en Alemania como en Barcelona, donde sea, pero que quizá te haya marcado para bien o para mal.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: A ver, personalmente, yo no he sufrido mucha discriminación y ahora que soy mayor y he empezado a leer y a informarme de, en general, de estas cosas, me he dado cuenta por el tono de piel. O sea, yo sí tengo los rasgos bastante marcados, pero aquí en Alemania la gente piensa que soy asiática. Y bueno, pero en general, por mi aspecto físico, no.
Pero cuando hice el grado medio había un chico, éramos amigos y luego cuando dejamos de ser amigos y, no sé, hubo un montón de drama que no recuerdo bien. La cosa es que me dijo, no sé, si Chipi o Sudaka de mierda, no me acuerdo bien. Entonces yo lo pasé mal, o sea, en ese momento era la primera vez que alguien me decía eso.
O sea, la primera vez a mí. Que claro que lo escuchas y tal y, pero nunca me había pasado a mí. Nadie me lo había dicho a mí. Me acuerdo que los demás compañeros, porque lo dijo en público, intentaron como Michelle, estás bien, sabes, y yo no sabía cómo reaccionar. Me acuerdo que volví todo el camino a casa llorando. Vi que era como una hora en tren y transporte público.
Mi padre no sabía qué me pasaba y yo no sabía cómo, sabes, no sabía cómo afrontar eso. No sabía cómo afrontarlo porque, menos mal que ya lo afrontó, que me pasó con 16 años. No sé cómo habría afrontado eso de niña, pero no supe. Después de eso, eso me marcó porque me sentía súper insegura en todas partes. Que en cualquier momento alguien me podía insultar así. ¿Sabes?
Esos años de inseguridad creo que fue hasta cumplir los 18 o 19. Pero son dos años de… En cualquier momento me puede venir alguien a decirme que soy una chipi o una sudaka de mierda. ¿Sabes? Durante dos años, durante dos años. Claro que luego eso me hizo más fuerte como entendiéndome a mí misma y entender el entorno.
Y luego aquí en Alemania, lo de que me digan asiática me encanta. O sea, es como, por favor, gracias. Pero la gente que llega aquí que no es europea, yo hice la escala en España, entonces tengo la nacionalidad española. La gente que viene directamente de Sudamérica aquí, pues es difícil. Aquí es muy complicado, el visado y tal. En España incluso se puede vivir sin visado e ilegal, pero aquí en Alemania es súper difícil.
Pero aquí se tiene una percepción de que si eres latina y empiezas a salir con un alemán, es porque quieres los papeles. Y yo lo había escuchado una amiga y ella me lo había dicho. Y eso también pasaba en España, en la generación, la primera generación, la que llegó, nuestros padres, ¿sabes?
Ellos lo vivieron, pero yo no lo viví. Yo iba a casa de mis amigos catalanes, españoles, y la madre no estaba en plan, uy, uy, qué quiere los papeles, ¿sabes? No me había pasado nunca. Y luego me pasó aquí con un amigo que yo fui a cenar a su casa con su madre y su hermano y la madre me dice, ¿de dónde eres? No sé qué, tal, tal. Y yo nací en Ecuador, vengo de Barcelona, y tal.
Y ella, ah, europea. O sea, no la dijo con mala intención, pero como para ella fue un descanso y como un… Sabes, está con mi hijo por, no por los papeles. Es en plan. O sea, yo en ese momento como que me quedé como… Pero por dentro fue como no me lo puedo creer.
Luego a mis amigas latinas, pues de aquí, en Alemania, pues cuando se lo conté fue como te lo dijimos, te advertimos. Esto pasa siempre. Y yo, ¿vale?
Michelle: Sí, esto suena mucho aquí antes en España. Pensaba que eso ya había dejado de ser. Me ha sorprendido hasta a mí. Pero sí, y en algún momento de tu vida te ha condicionado el ser inmigrante en algún aspecto de tu vida. Porque en mi caso, como muchos saben yo, psicológica, médicamente, como se quiera decir, tengo dislexia. Entonces yo tengo, yo pensaba que si los niños son muy crueles y llega un punto en el que tú te empiezas a creer cosas por lo que te dicen, ¿no?
Entonces yo pensaba que mi dificultad de aprendizaje era porque era de fuera. Entonces empecé a creerme eso de que los niños terminaban diciendo, ¿no? Eso fue lo que me condicionó a mí el hecho de ser de fuera. Realmente no fue eso. Pero en algún momento de tu vida, ¿algo te condicionó por el hecho de ser de fuera?
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Quizá. Sí, quizá. En el tema de las relaciones sentimentales al principio.
Sí, cuando, pero en la principio de la adolescencia. Porque yo no era como mis amigas físicamente, ni siquiera las latinas. Porque ya te digo, soy más blanquita. Cuando ellas se preocupaban los novios, las fiestas y tal, pues a mí me daba igual. Era como, ¿sabes? No, no.
Como lo que te decía, que me gustaba mucho la tecnología y tal, pues invertía mi tiempo en eso. Y digamos que en eso al principio me costó bastante. Y hasta que leía a una chica que había vivido lo mismo, en plan que aunque a ella le gustase un chico latino, el chico latino iba a preferir a la rubia, ojos azules, ¿sabes?
Entonces eso fue como tía, tú me entiendes. O sea, tú, tú, no, yo no lo había, no había sabido expresarlo con palabras. Ella lo expresó con palabras. Me hizo entender que era algo que me había limitado a mí durante mucho tiempo, en plan, las chicas se vuelan presumidas en la adolescencia como se ha hablado. Yo quizá no me volví así porque directamente me anulé. ¿Sabes cómo?
¿Quién se va a fijar en mí si no cumplo el canon? No soy rubia, no soy alta, no soy delgada. Mis rasgos pues no entran.
Mis ojos son oscuros. Mi pelo es oscuro. Me anulé. O sea, en la adolescencia. Y luego ya en la universidad pues sí, pero ya lo haces por ti, ¿sabes? No sé, ya cuando haces ese ejercicio mental.
Michelle: Vale, muy fuerte. Sí, lo que lo que dices es muy fuerte porque independientemente de de tengas un cuerpo normativo o no normativo, es decir, si es una persona. Yo soy muy delgada, muy pequeña, muy chiquitina, básicamente. Pero tengo mucho pecho, un pecho que no es lo común para mi cuerpo porque es muy pequeña. Tiene unos ojos, como tu dices, más asiáticos o más rasgados. Pero siempre es como eres.
Tienes un cuerpo normativo, pero no eres el el perfecto canon de belleza. Un cuerpo no normativo. Si eres delgado, te preguntan. ¿Estás bien de salud? Sí, soy así. ¿Estás gordo? Deberías cuidar tu salud. Hay gente que es gorda porque es gorda. Hay una gordofobia que es increíble y al revés también.
Cuando ves una persona larga dices wow. Pero es verdad lo que te dices que muchas chicas, he escuchado lo que has mencionado tú, el verse morena, el verse diferentes, han hecho que se sientan como desplazadas o que ellas mismas hayan desplazado por decir no soy lo suficiente o nadie se va a fijar en mí. Yo creo que es un trabajo muy muy importante para todas las tanto chicas como chicos que no que son extranjeros porque alguien quien sea que te va a querer, relación sentimental, relación de amigo, relación del tipo que sea, te va a querer independientemente del país que seas, del color que tengas, del color de piel que tengas, del color de pelo que tengas, si tus ojos son verdes, azules, morados, rosas, da igual.
Y la última cosita, ya para acabar, qué consejos le darías o qué mensaje le darías a aquellas personas que viven en una situación como la tuya y la mía, ¿inmigrantes de segunda o tercera generación y que no se sienten ni de aquí ni de allí?
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Pues, como tú en nuestra parte de podcast has dicho, es viajar. Porque yo no no sería la persona que soy ahora, la que está hablando ahora, sin miedo, sin, sabes, que te puedo soltar estas cosas sin ponerme a llorar. Si no hubiese salido de España durante tanto tiempo, o sea, lo que lo que yo he vivido aquí me ha puesto en unas situaciones que me hizo replantearme todo.
La historia que yo tenía de mí misma me la hizo replantearme. O sea, ¿quién cuenta esa historia? ¿Quién dice que soy yo? ¿Quién lo dice? O sea, he leído sobre mí en artículos. Yo soy del porcentaje que estudia, que he ido a la universidad, que he tenido una integración exitosa. Pero no soy una cifra, soy una persona que siente y que llora y que sufre. Que es difícil gestionar estas cosas. Pero para mí ha sido más fácil yéndome.
Y si eres de los afortunados, que tus padres lo han pasado mal para que tú tengas un futuro y una vida estable, sin grandes preocupaciones, que no te tengas que estar preocupando por un DNI o por un pasaporte, que te puedes ir de un lado para otro con poco dinero, porque ahora con Vueling puedes volar por poco dinero, viaja y… O sea, mi consejo desde mis perspectivas es esta. Puedes intentar solucionarlo desde allí, seguro que se puede, pero para mí ha sido viajar.
Y yo quiero volver a Barcelona en algún momento de mi vida y vivir ahí porque es mi casa, pero yo necesitaba esto. Necesitaba salir, necesitaba verme con otros ojos, los ojos que me han visto y lo que han visto de mí, lo que me han dicho, me ha hecho pensar, me ha hecho deconstruirme totalmente para volver a construirme, ver esas piezas que estaban ahí y coger cada una y decir OK, esto, esto, se supone que soy yo. ¿Quién lo dice?
Quién, quién, ¿quién me ha puesto esta etiqueta? ¿Y por qué lo han puesto? Son cosas que tú te puedes replantear estando ahí, en donde estés viviendo. Pero a mí me ha cambiado totalmente la vida haber salido. Incluso aunque ahora volviese, aunque no estudiase el máster, daría igual porque ya no soy la misma. O sea, lo que soy ahora me da mucha más fuerza para enfrentarme otra vez a España, que yo amo España.
Yo como inmigrante de segunda generación sé lo que es estar ahí y como he dicho, caminar por las calles con ese miedo de cualquier momento me pueden soltar y me pueden insultar. La verdad es que viajar es lo mejor. El antídoto para mí ha sido el antídoto.
Sé que el episodio de hoy te debe haber sorprendido mucho. Y para acabar me gustaría añadir que una de las razones por las que me encanta Alemania es que es un país donde hay una conversación sobre la inmigración y los inmigrantes de segunda generación anterior a la generada por lo que Europa denominó la crisis de los refugiados. Es una conversación abierta sobre la que estoy muy interesada y te hablaré de ello el mes que viene.
Recuerda que puedes hacerme llegar tus preguntas, ideas o participación e encontrarás cómo en las notas de este episodio. Gracias por escucharnos y si te ha gustado no olvides recomendar este podcast. Hasta el próximo episodio.
