En este episodio, Michelle entrevista a otra Michelle —también ecuatoriana y criada en España— para hablar sobre lo que significa crecer en una sociedad que muchas veces no reconoce del todo quién eres.
La conversación aborda temas como el racismo cotidiano, la desconexión con los orígenes, y la doble presión de no sentirse completamente de un sitio ni del otro. Es una charla honesta entre dos voces que se reconocen, se acompañan y encuentran un espejo en la experiencia de la otra.
🧳 Ideal si te interesa: identidad migrante, infancia racializada, Ecuador, España, sentirse fuera de lugar, integración, segunda generación.
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Bienvenidos a Ni de aquí ni de allí, un podcast en el que escucharás la voz de los hijos de los valientes. Los hijos de aquellos hombres y mujeres que abandonaron su país de origen y llegaron a España durante los 90 y principios de los 2000.
Mi nombre es Michelle y seré quien te acompaña en este podcast en el que hablaremos sobre la identidad cultural de los inmigrantes de segunda generación o hijos de inmigrantes hispanoamericanos en España. Puedes encontrar más información acerca de estos conceptos, los países que tratamos y más en mishaguilar.com/nideaquinidealli
Pero cuando había veces que las personas se reían o se burlaban por mi aspecto físico, por mi forma de ser, por mi color, por lo que fuese, sí que me dolía mucho. Y la tolerancia y el respeto. Se enseñaba, pero desde una perspectiva de…Es tu compañero de clase, tienes que tener respeto. No se enseñaba desde la perspectiva de… Es igual que tú, independientemente de dónde sea. Tienes que tenerle respeto. Son dos cosas totalmente diferentes.
Esta entrevista es… Más intensa. Hablo con Michelle. Bueno, ella pronuncia su nombre, Michelle, y tenemos en común muchas más cosas que nombre y el país de origen. Sí, ella también nació en Ecuador y creció en España. Michelle nos hablará de su proceso de integración, de lo que recuerda de Ecuador, de racismo y de su relación con la comunidad latinoamericana.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Hola, Michelle.
Michelle: Hola, Michelle.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Muchas gracias por haber accedido a participar en el podcast.
Michelle: No, gracias a ti por invitarme. Me parece que es un proyecto y una idea increíble y que, no sé, me pareció un proyecto muy interesante del que se escucha poco y lo que se escucha es como testimonio de terceros. No se suele escuchar como una primera persona y creo que lo que estás haciendo es increíble.
Y el proyecto desde el primer momento, recuerdo que me dijiste oye Michelle y dije sí desde el primer momento porque me pareció increíble.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Muchas gracias, yo estoy muy contenta por la recepción que ha tenido y de poder contar con gente como tú. Así que para empezar, cómo te llamas?, dónde vives?, ¿a qué te dedicas?
Michelle: A ver, soy Michelle, igual que Michelle. Se me hace raro explicar esto cuando la gente lo vea, se va a reír mucho. Pero sí, me llamo Michelle, yo nací en Ecuador, exactamente en Quito, la capital. Aunque mi madre es de Quito y mi padre es de la parte más de la costa. Él nació en un pueblo llamado San Juan de los Ríos, provincia de Babaollo. Y parte de su familia estaba en Guayaquil, mis padres eran comerciantes, personas de negocios.
Entonces, parte de mi vida estuve en Guayaquil. Digamos que soy de Quito, pero que tengo un sentimiento muy fuerte hacia Guayaquil. Y ya con cinco años me vine aquí a España. Entonces, digamos que cuando me preguntan de dónde eres, me sale ignato de decir Alcoi, del lugar donde he vivido toda mi vida. Prácticamente vine con cinco años de España. Entonces, sí, nací en Ecuador, pero siempre que la gente de aquí me pregunta de dónde eres, digo de Alcoy.
Estudié publicidad y relaciones públicas. Fue un proceso un poco raro. No supe lo que quería estudiar hasta el mismo día de la matrícula de la carrera. Por fin lo he acabado, o sea, acabé este año. Muy bien, genial, genial, genial. Y ahora me dedico a lo que he estudiado. Estoy en un sitio, son unos apartamentos turísticos. Llevo el marketing, la redes sociales, todo lo que estudié y todo lo que me apasiona. Entonces, me considero muy afortunada de poder trabajar a día de hoy con lo difícil que es encontrar un sitio en el que, sin experiencia en el sector o con muy poca experiencia, pueda trabajar de ello.
Me siento muy, muy afortunada.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Viniste a España con cinco años. Cómo fue tu integración, ¿tu adaptación al país?
Michelle: Para mí fue un poco duro, porque durante mi infancia, yo digamos que era la más pequeña de casa. Nací mi hermana pequeña, pero era muy pequeña. Entonces, digamos que yo era la, entre comillas, mi madre. Yo ya tenía hermanas mayores y ellas tenían ya hijos. Entonces, ya era como… Vivía rodeada de gente adulta.
Entonces, yo era pues la niña de papá, mamá, hermanos, tíos. Todo, todo el mundo. Y en concreto, mi sobrino, mi sobrino mayor, nos diferenciamos con menos de un año. Hay una época del año en el que los dos tenemos la misma edad. Yo tengo 22 años ahora, pues en febrero, habrá una época del febrero, unos casi dos semanas, que tengamos la misma edad. Nos llevábamos menos de un año de diferencia.
Y él y yo estábamos muy unidos, éramos como hermanos. Entonces, cuando vine aquí, el separarme de mis hermanos, de mi sobrino, que era como mi hermano, y de mi familia más cercana, me costó muchísimo. Una vez aquí, sí que es verdad que mi padre llegó primero.
Entonces eran como sentimientos encontrados de voy a ver a mi padre por fin, estoy muy unida a mi padre y el por fin llegar aquí y poder ver a mi padre era como tengo muchísimas ganas y creo que eso superó el que yo hecha de menos. Pero una vez ya estaba aquí, claro, en los inicios, los comienzos de todo lo que hagamos siempre son difíciles. Y eso fue un poco difícil porque mi padre trabajaba mucho tiempo y prácticamente no estábamos tan unidos como lo estábamos en Ecuador.
Entonces fue un poco difícil. Al principio también lloraba por mis hermanas, porque me costaba, porque claro, yo llegué una en enero y en enero en Alcóy hace mucho frío, entonces la gente no sale en la calle. Los niños no suelen estar en el parque, porque me acuerdo que ese invierno nevó, lluvia un montón, entonces prácticamente no fue un año muy fácil, hasta que poco a poco ya cuando empecé a entrar al colegio y tal, ya fue más llevadero, pero al principio me costó muchísimo.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: ¿Cuántos hermanos tienes?
Michelle: Hermanos. Tengo nueve hermanos. Aunque parezca un poco raro, tengo nueve hermanos. Y yo soy la… Conmigo hacemos diez. Entonces, sí, somos diez. Casi un equipo de fútbol. Pero sí, es curioso porque también fue cuando mi padre tuvo una pareja y tuvo cinco hijos. Mi padre antes de casarse con mi madre tuvo cinco hijos y luego mi madre antes de casarse con mi padre tuvo tres.
Y cuando ya se casaron, bueno, ya cuando estuvieron juntos, estuvieron a mi hermana pequeña y a mí. Entonces, 10, 5, 10 total.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: ¿Qué recuerdas de Ecuador?
Michelle: De Ecuador recuerdo… Hay mucha gente que siempre recuerda las cosas malas y yo de Ecuador no me acuerdo nada. O sea, de mi infancia, recuerdos malos, malos no tengo. Los recuerdos malos que sé son porque me los han contado. Entonces, si me preguntan qué cosas malas hay en Ecuador, no sabría qué decirte porque no tengo, mi mente no tiene nada malo. Entonces, yo recuerdo de Quito sitios en concreto donde mis padres trabajaban, donde vivíamos.
Yo vivía en Quito, en Quito Quito, Quito Capital, en el centro, y justo vivía al lado de un mercado que se llama San Roque. Ese mercado me acuerdo perfectamente todo, todo. incluso los olores, los sabores de la fruta. Son cosas como que era muy pequeña pero están ahí. Entonces de Quito eso muchísimo. Recuerdo también Guayaquil, el Malecón, que es precioso.
Ese era mi sitio favorito de Guayaquil. El Parque de las Iguanas. Recuerdo ese sitios que son súper bonitos. Y luego del pueblo de mi padre. El pueblo de mi padre, al ser muy pueblo, o sea, es un sitio muy pequeño. Lo que recuerdo de allí es ir por las calles sin zapatos. Mis primos se tiraban al río. Era, pues, vida de pueblo y era súper divertido. Recuerdo ese tipo de cosas. Más que de recuerdos, asoció recuerdos a la familia.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: ¿Has vuelto a ir a Ecuador?”
Michelle: No, siempre ha habido alguna situación o algo que ha pasado que ha sido difícil que yo haya. Mi padre fue, mis padres fueron hace relativamente poco, en cuestión de un año fueron los dos, pero ni mi hermana pequeña ni yo hemos vuelto. Sé que quiero volver, creo que aunque no me sienta como parte, eso es otra cosa, no me siento ni parte de allí, ni parte de aquí, me siento como ciudadana del mundo y se acabó.
Todavía me siento así. Entonces, hay algo que también me llama a volver al sitio en el que nací, en un sitio en el que tengo recuerdos, y me parece muy bonito. Ecuador me parece muy bonito, muy natural y todavía…me parece que es un sitio todavía virgen, sin explotar todavía. Entonces eso, aunque muchos vean que la economía y tal, yo creo que eso todavía sigue siendo un plus, algo a favor que todavía… que Latinoamérica en general tiene, que todavía sigue…no se ha maltratado del todo.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Vale, ¿te refieres a la preocupación por la naturaleza? ¿Preservarla?
Michelle: Sí, más amor a la… En general, yo amo la cultura europea y si no, no estaría aquí porque sería difícil. Pero el amor por la naturaleza, el amor por su lugar, el cuidar su lugar en el que ellos viven y en el que ellos están, el amor por la tradición, por la cultura, que tradición desde el punto de vista, entre comillas, positivo, en el sentido de cuidar la lengua, cuidar…
Muchos de ellos tienen una determinada forma y no alteran su forma de vestir por mucho que pasen los años o por muchos cambios tecnológicos, sociales, mediáticos que hayan. Son tradiciones que no afectan a los demás. Entonces, ese tipo de cosas me parecen que son súper bonitas, me parece que son muy únicas y sobre todo el amor por lo que ellos han luchado durante mucho tiempo.
En Latinoamérica me parece que está llena de gente luchadora. Entonces, eso todavía es… Y que todavía no se ha llegado a…No ha llegado la intoxicación allí. Todavía no es como aquí que todo está lleno de información por donde quiera que vayas. Y no nos saturamos tanto. Yo creo que todavía eso no ha llegado allí. Que no digo que sean incultos ni mucho menos. Sino que todavía pueden convivir las dos caras de la moneda. Eso me gusta mucho.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Recuerdo que la primera vez que hablamos, porque esta es la segunda vez, hubieron fallos técnicos, me hablaste de la música tradicional y de que tenías una fuerte conexión con ella y de tránsito de instrumentos.
Michelle: Sí, la música en general y mi familia ha sido muy fuerte. Mis padres vendían discos, entonces, bueno, cassettes primero y luego discos, porque yo viví la transición esa, entonces sé lo que es un cassette. Y era muy divertido porque mis dos hermanas mayores, junto a mi otro hermano y yo, bueno, y mis padres que eran los dueños del lugar donde vendían los discos, los cassettes, estábamos siempre allí, entonces vivimos siempre con música.
O sea, mi vida es como siempre lo digo como anécdota. Mi vida ha tenido una banda sonora porque desde muy pequeña hubo música en mi casa hasta día de hoy. Entonces yo desde de pequeña escuchaba la influencia del rock de mi hermano, el pop de mis hermanas, salsa de mi padre y música más tradicional de mi madre.
Entonces tengo una mezcla, pero sí que es verdad que la música tradicional, cuando lo escucho, la música tradicional de Ecuador instrumental, es como una sensación diferente. Se merece la piel. Hay ciertas canciones que siempre que las escucho me pongo a llorar de…
Son sentimientos que no los puedes explicar porque no tienen explicación. Son sentimientos bonitos y que te producen cosas bonitas, pero que no sabes explicar con palabras. Pero sí, la música tradicional me parece tan tan sumamente bonita y tan…
Sin necesidad de mucho, llena todo. Me parece increíble. Es música que te hace sentir, que te hace recordar.
Cuando ya lo entiendes es eso, que muchas veces asociamos música o ritmos o sonidos a una situación de nuestra vida, algo que hemos vivido o que hemos visto. Entonces, al escuchar ese tipo de músicas asociamos eso. De cuando éramos pequeñas íbamos borrachos y cuando ya no podían más, ponían ese tipo de canciones.
Pero luego cuando ya en tu día a día te ponías a escuchar cierto tipo de canciones que tienen que ver con el estilo, con el ritmo, con la forma, pero el contenido es diferente y la persona que lo escucha no está en la misma situación. Entonces eso ya crea otra mentalidad en ti.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Tú eres youtuber. Me gustaría saber por qué decidiste ser youtuber, cuánto tiempo llevas y cómo está siendo tu experiencia.
Michelle: Sí, a ver, yo no me considero youtuber como tal porque yo creo contenido para youtube. Creo que los youtubers son los que trabajan de ello. Yo no trabajo de ello y no me importa no trabajar de ello porque es algo que me gusta. Entonces, por eso siempre que me dicen es youtuber. No me considero youtuber porque no trabajo de ello ni me pagan por ello, pero es algo que me divierte. Y llevo con youtube alrededor de dos años, creo.
Un año y medio, dos años más o menos. Pero desde que empecé con mi TFG, hasta hace una semana, hice un parón porque el TFG fue muy duro y muchas horas y necesitaba un break. Y después de acabar la carrera dije, voy a disfrutar de este verano.
Y es lo que he hecho, no he hecho nada más que disfrutar y salir y hacer planes. No sé, creo que este verano ha sido como desconexión total de todo. Y centrarme en más, eso, en más tiempo para mí. Entonces ya ahora es septiembre, ya o la vuelta a la rutina, para mí septiembre es como enero. En realidad me parece más año nuevo septiembre que enero. Entonces siempre he considerado que mi año nuevo es septiembre, no sé, desilusión.
Entonces ya la semana pasada empecé publicando el primer vídeo de esta nueva temporada, por así decirlo. Y la verdad que la gente lo ha aceptado todo muy bien. En general todos mis vídeos han sido muy bien aceptados.
Es un reflejo, mi canal de YouTube es un reflejo de lo que soy, que me gusta el maquillaje, que me gusta la moda, que me gusta hablar, que me gusta muchas cosas, pero también en una parte de mí es mis creencias. Yo quería empezar YouTube con un objetivo y era ser como la hermana mayor de muchos y la ayuda para otros, ¿sabes?
Comparto también experiencias que muchos se sienten identificados. De hecho uno de los vídeos que la gente más habla de mi canal es uno que se llama Soy Una Inútil. Se titula Soy Una Inútil.
Y cuento mi experiencia de que por mi dificultad en el aprendizaje un profesor dijo un comentario un poco no muy bueno sobre mí y dijo que no yo no iba a llegar a nada. Entonces yo en parte me creí esto, o sea que hubo un momento en el que mi vida cambió y mi mentalidad cambió. Y que gracias al comentario de ese profesor pude llegar hasta donde estoy y pude terminar mi carrera.
Pero no todas las personas son como yo y hay personas que se hunden cuando le dicen eso. Y en ese mismo vídeo cuento el paralelismo entre entre lo que me pasó a mí y lo que le pasó a mi hermana. Mi hermana pequeña justamente le pasó lo mismo y justo ese vídeo me pilló en caliente porque estaba muy enfadado de decir como personas que nos están ayudando en nuestra educación y a que seamos mejores personas o a que seamos alguien en la vida, que eso es algo que detesto, pero bueno, nos están diciendo que no servimos por el simple hecho de que una asignatura no nos vaya bien.
Porque nosotros no somos números y quizá las matemáticas no se me dé bien pero quizá el arte sí. O quizá no sepa dibujar pero sí que me sé comunicar. Entonces, el hecho de que nuestra capacidad vaya ligada a una nota nos condiciona mucho.
Y ese mensaje cuando subí ese vídeo, amigas de mi hermana que estaban acabando cuarto de la ESO, gente que era mayor que yo y estaba acabando el máster, una variedad de personas, incluso una amiga se animó a estudiar, empezara otra vez a estudiar, no acabó en la secundaria y empecé a estudiar. Y ahora este año acabó la secundaria y se ha metido a un ciclo. Entonces son cosas que tú dices, wow, eso es lo que quería, eso es el impacto que yo quería tener.
Eso es decir, no estás sola, ¿sabes? A mí también me ha pasado, he pasado por lo mismo. Y, no sé, me parece que YouTube ya está lleno de gente que sube contenido sin valores o que se habla de cosas banales.
Que no todo es color de rosa ni todo es tan maravilloso. Y a mí me gusta y me apasiona el maquillaje y yo me trago todos los vídeos de maquillaje habidos por abro de la historia. Pero que no todo es maquillaje, tu vida de ayer no es maquillaje, en tu vida de ayer vas a encontrar personas que te digan eres un inútil y no vas a poder estudiar, como vas a tener problemas de conducta o como, no sé, es una variedad.
Entonces, ese fue el punto de partida de mi canal de YouTube. Y poco a poco es lo que estoy transmitiendo. Y a pesar de no tener muchos suscriptores, sí que es verdad que está llegando mucha gente, hay gente que yo decía wow.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Me gustaría preguntarte sobre lo sucedido con la profesora y el profesor. ¿Tú dirías que fue una actitud general o que te trataron diferente por ser extranjera?
Michelle: En mi caso fue una profesora en la casa de mi hermano, una profesora. Lo bueno de mi colegio, o del colegio en el que estuve, es que es un colegio que acepta cualquier tipo de persona y le da igual la cultura, de donde venga, donde vaya, le da igual todo. Entonces, fue porque a mí me costaba mucho historia.
Entonces, a mi historia se me atravesó y decía, ay, madre mía, historia, historia, historia. Y me enfadaba un montón porque el franquismo, todas las dictaduras, no sé por qué me han llamado la atención, de decir, qué tontos somos a veces el ser humano, de ver las cosas y no reaccionar. Entonces, tanto franquismo como lo que pasó en Italia con mussolini, el movimiento nazi, todo eso me interesó bastante.
Desde siempre me ha interesado bastante. Me parece curioso de estudiar y me parece que es muy fuerte para la historia. Entonces, ese tema era como, wow, voy a hacer algún diez.
Llega el día del examen, le digo a mi amiga, ¿has estudiado? Y me dice, no, cuéntamelo rápido, corre, corre. Todo el tema de pies a cabeza, se lo conté, parecía eso de una novela. Llega el día de cuando nos dan el examen y yo tenía un 4,8. Mi amiga tenía un 9 y yo dije, ¿qué está pasando aquí? Es que yo no lo entendía.
Entonces, yo llevo una racha de 4,8, 4,9, 4, no sé qué, pero nunca he llegado ni siquiera a un 5. O sea, es que me daba rabia porque yo sabía que estaba estudiando. Entonces, fue un poco duro para mí, pero yo sabía, o sea, en este caso no tenía nada que ver con con quillojes extranjeros, porque éramos prácticamente…
Uno era, sus padres eran belgas, otro era del pueblo de Alagado, la otra era musulmana, la otra era colombiana. Entonces, no tenía nada que ver con que yo fuera extranjera. Pero en el caso de mi hermana, yo lo cogería con pinzas, ¿sabes?
El caso de mi hermana ya fue un poco más especial, porque sí que es verdad que esas profesoras eran muy, si eras extranjera, te tiraba puntillitas. Era como…no sé cómo explicarlo. Yo creo que la gente que se encuentra en esa situación, o se está encontrando en esa situación, entiende lo que quiero decir que sí, pero no. Que no, pero sí.
Algo por el estilo. Pero mi experiencia en donde estuve, al principio no fue muy buena, porque sí que es verdad que aunque mi colegio aceptó eso, o sea, aceptaba que, que me parece muy tonto decir aceptar como si, son cosas que ya aprendes a convivir con eso, pero que era un colegio que le abría las puertas a todos y que me parece muy bien. Pero al principio, cuando yo llegué Alcoy, creo que éramos mi amiga colombiana y yo, las únicas latinas de esa clase.
Y luego se sumó una musulmana. Y las tres estábamos siempre juntas porque yo creo que nos identificábamos. La verdad no me acuerdo ni por qué llegamos a ser amigas, ni por qué estrechamos lazos en esa época, porque no teníamos nada en común.
Lo único que íbamos extranjeras, yo creo que el sentimiento nos unía más que lo que había. Éramos pequeñas de todas formas, pero tú siempre buscas refugiarte cuando eres pequeño. Entonces sí, fue muy difícil porque tú llegas de otro país con una forma de hablar diferente, con un acento diferente, con un pensamiento diferente.
Entonces yo llegué y fue muy duro para mí ver que era apartada porque quizá mi color de piel era diferente. Los niños son muy malos, los niños son muy malos. Entonces en ese momento me dolió. Luego ya crecí y mi relación con la gente española siempre fue buena. No tengo ninguna queja con ellos. Siempre hay alguien que intenta hacerte menos por tu ser de donde eres, que no tiene nada de malo ser de Perú, de Bolivia, de Ecuador, de Argentina.
Pero sí que hay personas que a veces intentan como, tocarte en el punto, ¿no? Pero durante mi época de adolescente no nunca me pasó eso. Yo creo que también es eso de el haber estado en un lugar en el que me sentí identificada porque había muchas personas como yo, que se encontraba en la misma situación.
Pero cuando había veces que las personas se reían o se burlaban por mi aspecto físico, por mi forma de ser, por mi color, por lo que fuese, sí que me dolía mucho. La tolerancia y el respeto. Se enseñaba pero desde una perspectiva de es tu compañero de clase, tienes que tener respeto. No se enseñaba desde la perspectiva de es igual que tú, independientemente de dónde sea. Tienes que tenerle respeto. Son dos cosas totalmente diferentes.
Entonces, en ciertos momentos de mi vida sí que recibí comentarios racistas, pero llegó un punto en el que ya el cerebro hizo y se desconectó. Eran comentarios racistas y ya mi cerebro se apagaba.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: ¿Cómo describirías tu relación con la comunidad latina?
Michelle: Siento que, como te decía antes, como no soy ni de aquí ni de allí ni de ningún sitio, con todos me llevo bien, pero como que… Hablaba con mi novio de esto hace muy poquito y es como… Él me decía…
Él me lo decía en inglés, en inglés todo suena más bonito, pero traducido al castellano era eres demasiado latina para ser española, pero demasiado española para ser latina, tal cual. Es eso, mi relación con la comunidad latina no es ni buena ni mala, pero no termino de encajar porque no soy tan latina. No es que no sea tan latina, es que ya se mezclan dos cosas totalmente diferentes.
Entonces, cuando me dijo eso fue wow, es eso, que no… Mi relación con ellos es muy buena y me llevo muy bien, pero sí que es verdad que hay veces que no termino de compartir sus ideas o sus pensamientos o su forma de ser porque no soy totalmente… No llevo ese ritmo de vida ni de ideología ni de pensamiento, pero cuando lo llevo al otro terreno, al terreno de Europa, a mí que no me quiten la comida de Ecuador porque me muero.”
Son cosas que yo soy muy europea y de lo que tú quieras, pero a mí la comida de Ecuador, hay cosas que son tan de Ecuador y que me gustan tanto que yo no puedo, no puedo. La música tradicional de todo el mundo me gusta, pero si me vas a elegir entre la música de aquí y la de allí, yo me quedo con la de allí.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: Y el encebollado.
Michelle: El encebollado, bueno, es eso y es otra cosa que luego me dicen, bueno, tú eres de Ecuador, ¿de qué parte? Y yo digo, bueno, ¿qué comida es la que más te gusta? Yo digo que me gusta más la de la costa por el simple hecho de que la como menos que la de la sierra.
Pero a mí, una guatita, un ornado, Dios mío, se me hace la boca agua. Es una relación ni tanto ni tan poco, ¿sabes? Hay amigos, yo creo que es fácil conectar con personas que piensen igual que yo porque viven igual que yo.
Es decir, por ejemplo, tú, mi hermana pequeña, que ella vino con ocho meses y ella lo dice, ¿dónde eres? Yo de aquí. No es como yo que digo, bueno, soy de Alcoy…bueno, no, nací en Ecuador, pero tal, no. Ella dice, yo soy de aquí. Y tú la ves y ella físicamente parece de aquí.
La forma de hablar, la forma de ser, la forma de decir todo. Es como de aquí. Pero ella lo entiende.
Hay cosas que, hay muchas cosas que ella entiende que es eso. La gente que vive esto sabe de lo que hablamos porque es eso. El círculo, o sea, el círculo, no, las personas esas que te entienden porque están viviendo lo mismo que tú, lo saben.
Pero las personas que no entienden por qué no dejas de lado tus raíces o las cosas que tanto te aferran a tu familia, a tu país, a tu lugar, a lo que sea, no lo van a llegar a entender del todo. Y por eso creo que es muy importante viajar. Porque empiezas a viajar y se te rompen todos los esquemas, ya no, ya en tu mente no hay cabida para el racismo, ni para yo soy mejor que tú, en tú eres tal, no, o sea, cuando empiezas a viajar se te abre la mente y dices, wow, por ejemplo, Reino Unido de España, dos horas de diferencia en avión y la mentalidad cambia.
Y tú dices, wow, de España a Francia, que está al lado, la mentalidad cambia, entonces tú al ver tanta diferencia, te enriqueces más y tu mente cambia, cambia por completo. Entonces, yo creo que es muy importante viajar y conocer mundo y conocer culturas a tope.
Michelle Aguilar de Ni de aquí ni de allí: No, no nos vamos sin despedirnos, pero ¿te habías dado cuenta de que después del segundo episodio apenas he hablado de mí? ¿No? Bueno, Michelle sí, y va a remediarlo. ¿Cómo? Pues entrevistándome ya a mí. Podrás ver el vídeo en el que me entrevista en su canal de YouTube, M de Michelle, a lo largo de esta semana.
Encontrarás el enlace en las notas del episodio. Por cierto, no olvides compartir el podcast. Recuerda que estamos en Google Podcasts, iTunes Podcasts, Spotify, ivoox y YouTube. Gracias y hasta el próximo episodio.
