En este episodio conversamos con Estefanía, estudiante de Derecho Laboral en Bilbao y originaria del Puyo, en el oriente ecuatoriano. Nos habla de su infancia en una de las zonas más biodiversas del planeta, junto al Amazonas, y de cómo su migración a España ha influido en su manera de ver la vida y en su conexión con su identidad ecuatoriana.
Una conversación que atraviesa temas como la educación, el entorno natural, la lucha por conservar el territorio y el equilibrio entre crecer en un nuevo país sin olvidar el lugar del que venimos.
Ideal si te interesa: migración ecuatoriana, territorio y memoria.
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Transcripción
Bienvenidos a Ni de aquí ni de allí, un podcast en el que escucharás la voz de los hijos de los valientes. Los hijos de aquellos hombres y mujeres que abandonaron su país de origen y llegaron a España durante los 90 y principios de los 2000.
Mi nombre es Michelle y seré quien te acompaña en este podcast en el que hablaremos sobre la identidad cultural de los inmigrantes de segunda generación o hijos de inmigrantes hispanoamericanos en España. puedes encontrar más información acerca de estos conceptos, los países que tratamos y más en bit.ly/nideaquinidealli Todo junto sin guiones ni espacios. En este episodio hablaré con Estefanía, un estudiante de Derecho Laboral residente en Bilbao y originaria del Puyo, Ecuador.
El Puyo está en el oriente ecuatoriano, que es sin lugar a dudas mi región favorita del país. Por mi provincia, por donde pasa el río Amazonas, que es uno de los ríos más caudalosos del mundo. Hay mucha variedad de flora, fauna. Al estar al lado del Amazonas, todo es tremendamente verde, y los microclimas permiten ver especies variopintas de insectos y animales. Cuando volví a Ecuador en 2011, tuve la oportunidad de ir al Parque Nacional Yasuní, un parque selvático que funciona como una reserva para animales y plantas. De hecho, yasuní significa tierra sagrada, y es súper adecuado dado que el territorio en el que se extiende el parque, unos 9820 kilómetros cuadrados, se considera una de las zonas de la tierra más biodiversas.
Además, la mayoría de su gente tiene una preocupación total por preservar su tierra libre de contaminación, y una férrea voluntad por mantener a raya la explotación petrolera.
Hoy Estefanía nos hablará sobre el Oriente y también un poquito sobre el País Vasco.
Michelle: Hola, Estefanía.
Estefanía: Hola, Michelle. ¿Qué tal estás?
Michelle: Muchísimas gracias por aceptar mi invitación.
Estefanía: Encantada. Me siento privilegiada de forma parte de esto.
Para empezar, ¿qué tal si nos cuentas un poco sobre ti? ¿Cuánto tiempo llevas viviendo en el país vasco?
Estefanía: Pues, mira, llevo ya……un año. 17 años viviendo en el país vasco, en el norte de España, concretamente en la provincia de Vizcaya. Es una provincia bastante bonita, la verdad. Nosotros estamos encantados por la zona. Es una zona bastante verde, con una gente súper encantadora, una historia también muy especial, diferente a la del resto de España, porque tiene una cultura muy suya en lo político, en lo económico. No sé si habrás escuchado hablar de los fueros vascos.
Tiene una historia muy peculiar. Y bueno, me gusta lo verde porque también se parece mucho a la tierra de donde vengo. Yo soy de Ecuador, del Oriente ecuatoriano. Es decir, la zona que está más pegada a la selva, a la selva que está en el Ecuador. Y concretamente de el Puyo, de la provincia de Pastaza. Allí viví cinco años hasta que vine aquí y ahora mismo llevo 17 años aquí.
Michelle: ¿A qué edad llegaste al País Vasco?”
Estefanía: Vine cuando tenía cinco años. Recuerdo que cumplí aquí los seis. Y fueron muy especiales, la verdad.
Aún me acuerdo de lo que me regalaron. Me regalaron peluche que lo tuve por bastante tiempo después. No sé qué pasó con él, creo que en una mudanza se perdió. Pero sí, llevo ya 17 años, este año 22. Y la verdad es que mi corazón está aquí. Mi corazón está aquí porque viene bastante pequeña. Y he ido pocas veces a Ecuador, pero cuando voy también tengo ganas de no volver.
Michelle: ¿Cuándo fue la primera vez que volviste a Ecuador?
Estefanía: La primera vez que volví fue en 2015, no, 2011, perdón. Fue en 2011 y fue después de 10 años. Creo que fue 2011. Bueno, después de 10 años que vine. Y fue muy chocante porque habían pasado 10 años desde que vine. Y todo había cambiado totalmente era, o sea, de lo poco que recordaba yo, nada era igual. Cuando llegué, lo primero que me encontré fue con gente diferente, gente… la manera de hablar diferente.
En el aeropuerto me encontré con… Nos encontramos la primera vez cuando había un aeropuerto antiguo en Ecuador, en Quito. Ahora hay uno nuevo. Nos encontramos con niñas adolescentes pidiendo en la calle. Y desde el momento de llegar fue un choque para nosotros ver un país pobre, por decirlo de alguna manera, que tenía a niños en la calle. Y bueno, eso fue un poco chocante.
Pero también tuvo cosas muy bonitas. Me encantó la manera en que la gente trataba, me encantó la cultura, me gustó mucho. Y respecto a mi familia también fue muy chocante porque en esos diez años, en ese trance de diez años, habían nacido primos nuevos, tenía tíos nuevos. Mi casa había cambiado. Todo muy diferente, pero a la vez chocante y a la vez muy bonito porque al final, quieras o no, es tu tierra y la sientes. Yo por lo menos la llevo dentro y la amo.
Michelle: ¿Cómo es el oriente ecuatoriano?
Estefanía: El oriente se caracteriza por la humedad, por lo verde. Por eso me gustaba tanto mi zona donde vivo aquí y la zona donde vivo allí porque son muy parecidas por la humedad, por las montañas. No es como otras provincias españolas que he visitado.
Y son planas, como es el caso de Madrid, por ejemplo. Son planas, en cambio, aquí en el País Vasco y en el oriente ecuatoriano hay muchas montañas, muchos árboles y es una cosa característica de allí. Me gusta mucho el oriente ecuatoriano por su gente, porque conserva su cultura.
La zona más apegada del oriente a la selva, puedes encontrar perfectamente a tribus que conservan su forma de vestir, su lengua ancestral, o sea, el quichua. Y es una cosa que me gusta, que puedan preocuparse por mantener vivas sus raíces. Me gusta también la dulzura de la gente.
Creo que te comenté la primera vez que hablamos. Una de las cosas que me encantó fue el trato con las personas, porque a cualquier lugar al que iba, la gente siempre te saludaba con el característico saludo que de. Hola, ¡mija! Y es algo que a mí, personalmente, me encantaba porque soy un poco ñoña, y me encantó.
Y fue algo que marcó mi vida.
Michelle: Sí, la dulzura de la gente es algo muy remarcable. Recuerdo que cuando iba a comprar con mis tías a las tiendas o los mercados, las vendedoras y vendedores les decían, qué deseas, ¿Eñito? Y yo pensaba que era adorable.
Estefanía: Sí, sí, sí, yo creo que es un trato muy cercano, como es un trato como de madre a hija, y como si te conocieran de toda la vida. Y me gustó mucho. No es un trato frío y lejano, sino que al momento te hacen sentir parte de su familia, de su cultura y de todo.
Michelle: ¿Podrías hablarme de algún contraste notable en el trato con la gente en Ecuador y el País Vasco aparte del afecto en el trato?
Estefanía: Allí la gente es muy dulce, excesivamente dulce. En cambio aquí, bueno, la gente tiene fama de de ser más fría en el norte de España, pero en realidad no. La gente es fría con quien no conoce, pero cuando yo, por ejemplo, que llevo ya más tiempo, llevo, estoy más metida a lo que es en la cultura, te puedes encontrar de todo.
Hay gente pues por su carácter, por su forma de ser que si es un poco cerrada, igual no simpatiza mucho con la gente extranjera, pero hay gente que también es muy amorosa, que te abre, que nos ha abierto sus puertas desde la primera vez que llegamos aquí. Gente que te aceptan por, aunque seas de otro lugar. Y es algo muy bonito, ¿no?
Que nosotros, por lo menos, nos hemos sentido abrazados con esa gente. Y son gente que nos ha ayudado a seguir adelante, que nos ha abierto puertas. Y también, encantadas con esa gente.
Michelle: Me alegra muchísimo escuchar eso. Y yo podría decir casi lo mismo de mi experiencia en Cataluña. Por cierto, tanto Cataluña como el País Vasco tienen su propia lengua. Yo aprendí el catalán en la escuela de una forma bastante natural. ¿Cómo fue tu experiencia con la euskera?
Estefanía: Pues, no tuve mucha dificultad para aprender el idioma, pero al principio sí me costó porque estaba, acababa de llegar de un país diferente en el que solo hablaba español y tenía cinco años. Ni siquiera mi español era bueno. Y tener que aprender otro idioma totalmente diferente al español, al inglés, fue algo que al principio sí costó un poco, pero tuve la ayuda de profesores de apoyo que me ayudaban a aprender el idioma, a ponerme al día con mis compañeros para poder avanzar.
También tuve la ventaja de que empecé desde primero de primaria y fue como empezar desde el inicio. Pero no tuve que aprender mucho, por decirlo así, para alcanzar a mis compañeros, porque apenas estaban empezando. Y es un idioma bastante diferente, bastante peculiar.
Y es muy bonito también. Yo me llegué a enamorar de ese idioma porque es muy de aquí. La gente lo hace muy suyo y es increíble la forma en la que cuando aprendes el idioma, la gente como que te siente más parte de ellos. Y no se ven las diferencias. Es como que el idioma nos acerca a ellos. Y también la historia del idioma es muy interesante porque en realidad no tiene historia.
Hay muchas leyendas pero no se sabe bien cuál es el origen de este idioma. Hay muchas leyendas, muchísimas. Y una de las que más me causó curiosidad que se cuenta que el ausquera viene de la torre de Babel.
Cuando Dios confundió las lenguas de todos aquellos hombres que estaban levantando la torre de Babel, había un hombre que se llamaba Tuval, que era familiar de Noé. Se dice que ese familiar fue el que hablaba euskera. Y fue gracias a él que se ha transmitido de los que era hasta hoy. Por lo que se suele decir es que es el idioma más antiguo de toda Europa. Y el más diferente y el más destacado por todo, por su antigüedad, por su estructura tan extraña, por lo extravagante que es, porque cualquiera que lo escuche se queda como, ¿qué es esto? Pero es muy bonito, es muy bonito.
El euskera es una lengua que no pertenece a ninguna familia lingüística conocida, es decir, no pertenece a un grupo como el de las lenguas romances entre las que encontramos el español, el catalán, el italiano, u otras lenguas indoeuropeas. Sin embargo, no es un caso aislado. Encontramos este tipo de lenguas cuyo origen no se puede determinar en todo el mundo.
Michelle: Estefanía, tengo curiosidad, ¿cómo decidiste que querías estudiar Derecho Laboral?
Estefanía: No lo tenía muy claro, como te decía. Yo al principio quería estudiar, bueno, no sabía lo que quería estudiar, pero por influencia de mi hermana, que había hecho en magisterio, me dijo que era una carrera bonita y tal. entonces, dije, pues yo también.
Me lanzé a hacer lo mismo. Pero no era algo que realmente quería. Hasta que, bueno, estuve pidiendo dirección a Dios, a no sé, que me abra puertas donde donde él quiera también que que estudie y que pueda estudiar algo que también pueda ayudar al gente y y también seguir sirviendo, sirviéndole a él.
Entonces, después de un proceso, hice selectividad y puse las las carreras que quería hacer y esa no sé, no no recuerdo por qué, pero la puse en primer lugar y posteriormente las demás. entonces, cuando salieron las resoluciones de las notas y todo eso, me había encogido en la carrera. No estaba tan contenta porque no no no recuerdo por qué había puesto, no recordaba por qué había puesto eso.
Creo que lo había puesto al azar, pero empecé la carrera y me encantó. Me encantó desde el principio porque las asignaturas eran cosas que cualquiera debería saber en su vida diaria. Cosas de derecho civil, de derecho del trabajo, constitución misma que estuviéramos a fondo y me encantaron.
Y ahora ahora mismo estoy en segundo y bueno, el nivel va subiendo, pero es una carrera con bastante salidas. Estoy estoy deseando también empezar a hacer prácticas porque es interesante aprenderle la teoría, pero hasta que no empiece no empiece con lo que es el hacer. Creo que eso va a despertar incluso más más el amor que tengo por lo que estoy estudiando.
Michelle: Muchas gracias, Estefanía, por acompañarme hoy, ha sido un placer hablar contigo.
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