T1E2. El viaje a Ecuador

Ni de aquí ni de allí
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T1E2. El viaje a Ecuador
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Michelle entrevista a su hermano sobre el viaje familiar que lo cambió todo: el regreso a Ecuador. Un episodio que explora la experiencia del reencuentro con el país de origen desde los ojos de alguien que creció en otro continente.

Se reflexiona sobre el desarraigo, la identidad binacional y lo que significa volver a un lugar que se siente cercano y ajeno al mismo tiempo.

👉 Ideal si te interesa la experiencia de retorno y cómo se vive el país de origen desde la diáspora.

Este episodio tiene dos partes. En la primera te hago una introducción del país en el que nací, te hablo un poco de mí y te cuento porqué decidí crear este podcast. En la segunda parte, hablo con mi hermano Cristhian sobre el viaje que lo empezó todo.

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Transcripción:

Bienvenidos a Ni de aquí ni de allí, un podcast de historias de los hijos de los valientes, los hijos de aquellos hombres y mujeres que abandonaron su país de origen y llegaron a España durante los 90 y principios de los 2000. Mi nombre es Michelle y seré quien te acompañe en este podcast en el que hablaremos sobre la entidad cultural de los inmigrantes de segunda generación o hijos de inmigrantes hispanoamericanos en España. Puedes encontrar más información acerca de estos conceptos, los países que tratamos y más, en bit.ly ni de aquí ni de allí, bit.ly barra ni de aquí ni de allí, todo junto, sin guiones ni espacios.

También encontrarás ese enlace en las notas de este episodio. En la primera parte de este episodio te hago una introducción del país en el que nací. Te hablo un poco de mí y te cuento por qué decidí crear este podcast.

En la segunda parte, hablo con mi hermano Cristhian sobre el viaje que lo empezó todo. Empecemos. Nací en Quito, la capital de Ecuador, un país al noreste de América del Sur, entre Perú, Colombia y el Océano Pacífico, en donde están las Islas Galápagos, que también son ecuatorianas.

Su superficie es de 276.841 km². En comparación con la de España, que es de 505.992 km², podría decirse que es un país relativamente pequeño. Aún así, hay nueve volcanes, y en él se distinguen cuatro regiones.

Costa, Sierra, Oriente y Galápagos. Cada una con sus propias características culturales y naturales, de las que hablaremos más adelante. La riqueza natural ecuatoriana es evidente.

Además de exportar productos como el plátano o el cacao, también exporta petróleo y sus paisajes son muy atractivos para el turismo. Entonces, ¿qué fue lo que llevó a miles de ecuatorianos a abandonar su país durante la década de los 90 y principios de los 2000? Los principales motivos por los que los ecuatorianos abandonaron su país son los siguientes.

Una grave crisis económica causada por la quiebra del sistema financiero ecuatoriano, que a su vez fue producto de unas políticas neoliberales extremas por parte de gobiernos corruptos. La caída de los precios internacionales del petróleo. La tragedia que el fenómeno del niño de 1997 y 1998 significó para la agricultura ecuatoriana y, además, una grave inestabilidad política.

Hubieron siete presidentes en diez años. Para que te hagas una idea de lo caótico que resulta esto, en el mismo periodo 1996-2008, España tuvo dos presidentes, a Aznar y a Zapatero, y en Estados Unidos tuvieron a Clinton y a Bush. Las cifras oficiales señalan que más de dos millones de ecuatorianos salieron del país.

De estos, 430.000 llegaron a España. Yo llegué a Barcelona, España, en 2003, con ocho años. Mi hermano tenía siete y mis padres estaban en su treintena.

Así pues, desde los ocho años he estudiado, vivido y trabajado en Barcelona. Por eso, quiero disculparme de antemano si algunos de los datos que he ofrecido y ofrezcan otros episodios son incorrectos, a pesar de que he procurado consultar fuentes oficiales, webs de confianza y documentos serios a los que me remito en las notas del episodio. Asimismo, quiero reconocer la labor de mi padre que ha procurado hablarnos a mi hermano y a mí de los personajes más importantes de la historia ecuatoriana e hispanoamericana.

Pero eso no quita el hecho de que mis conocimientos sobre América palidezcan en contraste a los que tengo sobre Europa. ¿Te estarás preguntando ¿por qué este tema? ¿Por qué he decidido hablar sobre la inmigración y concretamente sobre los inmigrantes de segunda generación? Esto es, los hijos de inmigrantes. La raíz de toda esta inquietud y estas ganas de abordar el tema no surgió plenamente en la adolescencia.

De hecho, creo que mi preocupación sobre el conflicto de una identidad nacional, si soy ecuatoriana o soy española, fue muy tenue durante la adolescencia. De hecho, no tengo unos recuerdos muy sólidos, o yo escribía muchos diarios cuando era adolescente. Y mis conflictos no eran sobre soy ecuatoriana, soy española, no.

Mis conflictos eran más sobre mi imagen, sobre los amigos, los típicos problemas de un adolescente. Pero sí que el tema me llegó a interesar porque a veces, no siempre, mis compañeros de clase en el instituto discutían sobre si ellos eran catalanes o españoles. En aquel momento, cuando yo tenía 16 años, no era algo que se discutiese siempre, sino que era algo muy puntual y cuando lo hacían, pues, salían unos argumentos muy apasionados y fervorosos que a mí, pues, me llamaban la atención, pero no de una forma que captase totalmente mi interés.

De hecho, creo que nunca me planteé si yo era ecuatoriana. Lo asumía así, yo soy de Ecuador, pero no. Digamos que no me sentía así hasta que viajé a Ecuador en 2011 con mi hermano.

Tenía 16 años. Y recuerdo que le dije a mi madre, quiero ir a Ecuador por tres meses. No quiero ir solo un mes, quiero ir a Ecuador por tres meses.

Y bueno, mi madre decidió cumplir este deseo. Y pensó que era el momento idóneo para hacer ese tipo de viaje. Porque yo no hice el bachillerato después de la ESO.

Hice un año de un grado medio. Yo pensaba que me gustaban mucho las artes gráficas y el diseño. Y aún me gustan, pero no tanto como las humanidades.

En fin, que acabo este año del grado medio, que acabó en mayo, y el 2 de junio ya volé a Ecuador y no volví hasta el 4 de septiembre. Antes de viajar ya había decidido que iba a ir a bachillerato. Y mi madre pensó, bien, cuando empiece a estudiar bachillerato ya no podrá hacer un viaje tan largo a Ecuador.

O sea que el mejor momento de hacerlo es ahora. Y, pues, estuve durante más de tres meses en Ecuador. Viviendo y viajando con mis tíos y mis primos allí.

Cuando viajé a Ecuador me enamoré completamente de la cultura, de la comida, de Ecuador en sí. Es precioso. Mis tíos, tanto maternos como paternos, nos llevaron a mi hermano y a mí por la sierra, a la costa, al oriente.

Y vimos muchísimas, muchísimas maravillas. Probamos mucha comida. Sí, la comida fue algo que me conquistó.

Y la música. Durante todo el tiempo que estuve allí, la música fue algo muy presente en el viaje. Había música por todas partes y era música nacional o tradicional o folclórica.

Y es algo que guardo y atesoro porque cuando estoy a punto de olvidar o quiero recordar aquel viaje, escucho las canciones y las imágenes vuelven. O sea, la música y el paisaje, los lugares, están estrechamente asociados en mi mente y mis recuerdos. Así que si quiero recuperar esos recuerdos, simplemente escucho alguna canción y todo vuelve.

Pues bien, disfruté mucho, como digo, en ese viaje. Pero en ese momento apareció algo que no me había dado cuenta. Que de hecho creo que no podría haberme percatado de ello hasta no haber estado allí.

Yo no era cien por cien ecuatoriana. Porque cuando hablaba y compraba cosas, yo no podía regatear. O incluso los artesanos me cobraban más dinero por no hablar como alguien ecuatoriano, sino como alguien de fuera, como alguien que ha vivido en España.

Porque la gente allí asocia que si vienes de España o de Europa, tienes dinero. Entonces te van a cobrar más en las artesanías. Eso para mí al principio pues me hacía gracia, pero me despertó esa inquietud de…

Vale, en España es evidente que no soy de ahí. O sea, es decir, yo no nací en España y mis padres no son españoles. Mi apariencia es de alguien de Sudamérica, de Ecuador.

En ese momento apareció como ese conflicto, esa sensación de desarraigo. A pesar de tener amor por Ecuador, Ecuador me devolvía ese amor a través de la cultura, la música y los paisajes, como digo. Pero no a través de su gente del todo.

Es decir, sí que me trataban con normalidad y tal, pero no acababan de hacerme sentir ecuatoriana, digamos. A pesar de que mi familia lo hizo y hicieron todo lo posible para que mi hermano y yo conocísemos la cultura y Ecuador. Así que al volver, me di vueltas.

No digamos que me quitó el sueño, que me obsesionó para nada, ni de lejos. Pero sí era algo que estaba allí de lo que yo quería hablar sobre lo que yo quería pensar e investigar. Así que hice eso con mi trabajo de recerca, mi TR.

Y un trabajo que se hace al final del bachillerato, los estudios previos a la universidad, o estudios superiores. Y en ese trabajo de recerca hablé sobre inmigración. Y escribí unos relatos de las distintas situaciones y los motivos por los que pasaba un inmigrante.

Sí, escribí relatos, los he vuelto a leer y no son muy buenos, pero captan muchas de las sensaciones que he tenido respecto al tema. Esas historias que yo escribí me las inventé, y las escribí a partir de historias que había escuchado de los amigos de mis padres, historias que mis padres me habían contado, o de conversaciones que mis padres tenían con sus amigos, también inmigrantes. Además, leí y he seguido leyendo artículos sobre la inmigración y sobre los problemas, o las dificultades, o el éxito que han tenido los hijos de los inmigrantes.

Y de eso quiero hablar. Eso es lo que quiero tratar. Quiero saber qué ha pasado con esos jóvenes, esas cifras que yo me encontré en ese momento.

Quiero saber qué ha pasado con esos niños que no decidieron ir a España. Que fueron porque sus padres soñaron un futuro mejor para ellos. Y quiero hablar de esto porque a veces me ha dado la sensación de que es un tema tabú.

Que se intenta darnos la sensación de que sí, nosotros somos españoles y que quizá deberíamos avergonzarnos de decir, no, mis padres son ecuatorianos o son peruanos o son colombianos, pero bueno, yo he crecido aquí, soy española. No me parece mal hacer eso, pero tampoco creo que sea motivo de vergüenza o algo de lo que debamos renegar. Así que con este podcast espero que se pueda dilucidar nuestra perspectiva, ya que no es que no nos sintamos de ninguna parte, sino todo lo contrario.

Cuando estamos allí, nos sentimos de aquí. Y cuando estamos aquí, nos sentimos de allí. Por eso, no somos ni de aquí ni de allí.

Pasemos a la conversación con mi hermano Cristhian.

Michelle: Hola Cristhian.

Cristhian: Hola Michi. Yo soy Cristhian, tengo 21 años y nací en Quito, Ecuador. Y bueno, actualmente estoy estudiando primero de Historia en la Universidad de Barcelona.

Michelle: ¿Cómo describirías este proyecto para empezar? Por qué, sin tener en cuenta el hecho de que eres mi hermano, ¿te has animado a participar?

Cristhian: Bueno, pues cuando me comentaste sobre este proyecto, lo primero de lo que hablamos fue sobre nuestro viaje a Ecuador, porque fue la primera sensación que tuvimos cuando planeaste todo esto de montar los podcasts. Y recordamos que cuando fuimos a Ecuador en el 2011, el llegar allí y el estar con nuestros tíos, nuestros primos y toda la familia, pues fue como sentirnos que no pertenecíamos a Ecuador, porque teníamos las costumbres, teníamos la cultura de aquí, de España, porque una cosa es nacer allí, pero otra cosa fue criarnos aquí en en Barcelona.

Michelle: Ya que has hablado de nuestro viaje a Ecuador, ¿qué es lo que más te gustó?”

Cristhian: Pues a mí lo que más me gustó de estar en Ecuador fue el día que fuimos con nuestros tíos y nuestros primos a una ciudad que se llama Baños, en Ecuador. Y nos llevaron a ver una cascada que se llama el Pajdón del Diablo. Y bueno, lo que más me llamó la atención de ese día fue que fuimos un día de lluvia y caminar el paseo para llegar a la entrada de la cascada y para poder entrar, pues es un camino lleno de vegetación, de tierra y todo eso.

Pero el verlo mojado, el ver cómo brillaba las hojas con la lluvia, ver el agua caer de las hojas, de los árboles y de las diversas fuentes que había por allí, pues era precioso. Y bueno, ya ni te digo el llegar allí porque estar al lado de la cascada y ver cómo rompe el agua con las rocas y escuchar eso de cómo salpicaba el agua, sabes?, para los diversos sitios.”

Y bueno, era todo muy tranquilo ya que al ser un día de lluvia, pues esto corta mucho a los turistas el ir o el caminar porque como ya dijeron, es un camino de tierra. Y bueno, si alguien de los que nos está escuchando tiene la intención de ir, pues yo le recomendaría que fuese un día de lluvia porque volvimos a ir con otros tíos nuestros un día que hacía sol y era otra cosa, era un lugar turístico típico esto de que lleno de gente, lleno de cámaras, lleno de ruido y no se puede apreciar en sí lo que es la cascada.

Michelle: De hecho, recuerdo que cuando fuimos en el día soleado, no escuchabas la cascada, escuchabas los gritos de la gente y las voces de los turistas.

Cristhian: Si, en plan, ponte allí para la foto.

Michelle: Cortaba mucho el rollo. Y… otra cosa que me gustaría comentar fue la música que escuchamos allí. ¿Qué diría sobre ella?

Cristhian: Pues que tenemos unos recuerdos muy vagos de nuestra infancia porque éramos pequeños y entonces teníamos pequeños recuerdos de canciones que habíamos escuchado en algunas fiestas o en algunos bautizos. Y bueno, diversos lugares de Ecuador. Pero al llegar aquí a Barcelona, pues era poco típico escucharlo.

Pero a veces mi padre le entraba el sentimiento de la nostalgia y entonces ponía canciones de allí, de Ecuador. Y bueno, entonces, de vez en cuando escuchábamos pasillos ecuatorianos, por ejemplo, del cantante Julio Jaramillo y todo esto. Pero para nosotros sería extraño porque nos recordaba a un cierto tiempo de, bueno, esto me recuerda a la casa donde viví en Ecuador.

O esto me recuerda a tal día en el bautizo de no sé quién. Pero cuando fuimos a Ecuador, pues era escucharla constantemente, la música nacional que le llaman allí sobre que hablaba de la muerte o de diversas situaciones. O simplemente cantaban al país o a las mujeres de allí.

Como se dice en plan, El Chullita quiteño, que es otra canción típica de Ecuador, pues se habla de la ciudad y de las personas que viven en la ciudad, como exaltando la cultura, exaltando la arquitectura, exaltando lo que es la ciudad en sí.

Michelle: ¿Sabes la canción que me vino a la mente cuando estábamos en el Pailón? Recuerdo que era tan bonito, estábamos detrás de la cascada a la que tenías que ir a Gatas para poder ir hasta el balcón, que te permitía ver la cascada desde atrás. Recuerdo estar a Gatas y haber pensado, ahora sí me siento ecuatoriana.

Y me viene la canción a mi lindo Ecuador en ese momento. En ese momento porque me pareció el lugar más bonito de la tierra, fue precioso. Y bueno, ya sabes que respecto a la música nacional yo tenía muchos prejuicios porque es la música que se pone en las fiestas y las fiestas allí pues son un descontrol.

Y la asociaba a borracheras.

Borracheras y problemas.

Y problemas, muchas peleas. Y claro, cuando hicimos un viaje al oriente ecuatoriano, nuestros tíos paternos pusieron música nacional en el viaje, en el coche. Y también cuando fuimos con nuestra tía Nancy a la costa ecuatoriana en el bus, ponían música nacional.

Entonces, digamos que se me han creado nuevos recuerdos con esa música de fondo. Ahora mi cabeza asocia esos momentos alegres con música nacional.

Cristhian: Sí, porque no sé si a ti te pasaba, pero esta música yo la relacionaba como… No, situaciones tristes, pero era como si una infancia en plan… borrosa, como un poco melancólica.

Y es lo que tú dices. Ahora son como recuerdos de… esta música sonaba cuando íbamos al oriente, o esta música sonaba cuando estábamos en la costa, o esta música sonaba en una fiesta que me llevó mi primo, ¿sabes?

Es como… Otros recuerdos tienen otro valor.

Michelle: Sí, sí, sí. O aprendimos a bailar los sanjuanitos, que no tienen mucho misterio, pero… ni mucha dificultad, pero…se reelaboraron. Y ahora son… Es música que asocio con momentos bonitos.

Cristhian: Como que es de… o sea, es nuestra en sí, ¿sabes?

Michelle: Sí, sí. Ahora podemos decir que es nuestra. Y bueno, cuéntame, ¿a qué te has dedicado este último año?

Cristhian: Bueno, este último año, como ya he mencionado anteriormente, estoy estudiando Historia, pero antes estaba haciendo Biotecnología en la Universidad de Vic. Pero bueno, tuve un accidente casi a principios de año que me hicieron como dejar la carrera. Y entonces quise probar otra cosa y me metí a una carrera de letra.

Porque ya sabes que me ha llamado siempre la Historia en plan, bueno, quiero aprender tal cosa, o me gusta acontecimientos del pasado. Y bueno, fue en plan, aquí puedo aprender cosas.

Michelle: Echas de menos, ¿Vic?

Cristhian: La verdad es que este año, al haber acabado casi el primer semestre de Historia, me he dado cuenta de que extraño más la otra carrera en sí. Es como si hubiese sido en Vic, o si no hubiese sido en Vic, pues a lo mejor no importaba. Pero en sí extraño la carrera porque soy un chico que tiene, o sea, que me he criado con una mente científica en el sentido de que me gustan las cosas exactas, bueno, casi exactas o verdades casi fiables al cien por cien, porque en sí no hay nada fiable, pero como que te acerca un porcentaje más seguro de vale, esto es así, y se repite y se puede reproducir en un laboratorio que es constante, y puedes crear muchos experimentos o muchos procesos iguales.

Y en cambio en las letras es como, vale, cada uno tiene una teoría, una hipótesis, y bueno, es como cada autor tiene un punto de vista que nos hace ver. Y bueno, yo te diría que es como sí, extraño Big, pero en sí extraño más la carrera.

Michelle: Entonces te has dado cuenta de que las humanidades no…

Cristhian: No son lo mío, pero también tenía ese punto de vista de, va, son letras, ¿sabes? Es como, se ve fácil. Sí, es como la mayoría de los que estamos en una carrera de ciencias, pues es como, es letras, o en el bachillerato mismo, ¿lo viste?

En plan, los del científico decían cosas del social, ¿sabes? O del humanístico, que en plan como es fácil, pero que va, es como la gente que realmente escoge estudiar algo de letras, es porque está dispuesta a pasar tiempo estudiando eso.

Michelle: O sea, ahora valoras también las humanidades.

Cristhian: Sí, porque es como las personas que están allí, como es repetido, ¿sabes? Es como, les apasiona estar ahí horas y horas y horas estudiando eso.

Michelle: Tú prefieres pasártelo en un laboratorio.

Cristhian: Yo prefiero pasarme horas y horas estudiando números, o biología, o cosas relacionadas con ciencias. Es como totalmente diferente.

Michelle: Ya sabes que yo soy de letras totalmente, y en cambio a mí a veces me da la sensación de que como humanista me siento inferior a los científicos, porque vosotros tenéis todo tan exacto y preciso, cosas que se pueden probar, y nosotros simplemente tenemos puntos de vista. Diferentes puntos de vista que a mí me encanta leer cada punto de vista y escuchar a cada persona, pero entiendo que no todo el mundo se siente igual. Y bueno, es una bendición tenerte como hermano porque me das la perspectiva científica que no tengo y no soy capaz de entender.

Para acabar, vamos a reproducir Basija de Barro al final de este episodio, porque es una canción significativa, porque era la favorita de nuestro bisabuelo. Ha estado presente durante toda nuestra infancia, tanto en Ecuador como aquí en España.

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